domingo, 2 de septiembre de 2018

Cádiz CF-Real Oviedo. Crónica.

El Real Oviedo volvió de la Tacita de Plata con un punto que, visto lo visto, sabe poco menos que a gloria. El partido fue muy equilibrado, con dos equipos que tuvieron sus momentos en el partido. El Oviedo salió con energía y dispuesto a ir sin medias tintas a por el partido y dominó la primera porción del partido, aunque sin terminar de generar excesivas oportunidades. Poco a poco los locales iban emparejando el encuentro y terminaron este periodo controlando a los azules que, no obstante, no pasaban por apuros excesivos.

La segunda parte mostró un panorama parecido: el conjunto local se hizo dueño del juego y los oviedistas no salían de su parcela, carentes ya de la frescura necesaria para realizar una presión eficaz. Fueron momentos en los que los de Anquela jugaban excesivamente aculados en su área. El centro del campo carbayón mostraba algunos síntomas de cansancio, pero como es costumbre el míster azul retraso los cambios hasta bien entrada la segunda parte. El partido estaba para el primero que aprovechara un error. Y quien lo cometió fue Carlos H. que acudió a un cruce en la esquina del área con una fuerza mal medida y cometió un penalti tan innecesario como claro. El Cádiz, que ganaba a los puntos, se ponía por delante en el marcador a 15 minutos del final. Desde ese momento hasta el final, con más ganas que juego o fuerzas, los asturianos dieron un par de pasos adelante y buscaron un empate que llegó en la última jugada del partido tras un rebote en un tiro de Tejera.

El empate completa un buen inicio de temporada, con muchos claros y algunas sombras. El rendimiento de las incorporaciones es más que aceptable: ayer Joselu, con más tiempo de juego, ofreció un repertorio de todo lo que puede llegar a aportar. El manejo de balón y las opciones han mejorado significativamente, así como la calidad y las alternativas del banquillo. El Oviedo sale a los campos a por el partido -el rival también juega, claro- y lo que es más importante, siempre da la sensación de poder llevárselo. Los peros vienen por algunos defectos que ya se vienen observando desde la temporada pasada: fragilidad defensiva puntual, sufrimiento en el balón parado, excesivo retrasamiento de las líneas cuando el rival aprieta un poco más y quizá tardanza en el banquillo en apuntalar al equipo por medio de los cambios. Todas facetas que con el discurrir de los partidos, el trabajo y la consolidación de la confianza pueden tener mejoras significativas.

Tras tres jornadas, los oviedistas podemos estar contentos: el equipo parece francamente mejorado respecto a la temporada pasada, con más alternativas y más juego. El inicio, tras el accidente inesperado de la primera jornada, parece más que esperanzador. Este Oviedo está sin duda destinado a ofrecernos muchas alegrías este año y apunta alto.