lunes, 20 de agosto de 2018

REAL OVIEDO-EXTREMADURA. Crónica.

El Oviedo salió fuerte ante un Extremadura timorato que limitaba a aguardar las acometidas azules. Los de Anquela controlaban perfectamente el juego y combinaban con rapidez y precisión. Fruto del dominio total oviedista llegó el tempranero gol de Toché –minuto 11- tras un precioso pase de Mossa. Toché, todo bien: gran desmarque, gran control y buena definición del murciano. Tras el gol, el juego discurría por los mismos derroteros: un Oviedo bien situado y con las ideas claras tanto con balón como sin él. A mediados de este periodo el partido entró en una fase más gris con un Oviedo más conservador y un Extremadura que no se aproximaba a la meta de un casi inédito Herrero. De cuando en cuando los azules, ya sin la energía inicial, se aproximaban al área extremeña, pero pequeños errores de precisión impedían que se convirtiesen en ocasiones claras de gol.

El segundo tiempo empezó con la tendencia con la que terminó la primera: un partido plano, con un Oviedo algo desorientado –quizá conformista- y con el Extremadura habiendo dado medio pasito hacia adelante. Los extremeños solamente alteraban el pulso de la afición oviedista en los balones parados, por lo demás mostraban una considerable inoperancia ofensiva que facilitaba mucho el trabajo de retaguardia de los de Anquela. En uno de esas escasas ocasiones extremeñas –un córner- llegó el empate de los de Almendralejo. Despiste defensivo y Álex Barrera remata libre de marca. Después -quedaban 15 minutos-, el Oviedo apretó, pero siguió pecando de falta de acierto final y se encontró con el meta del Extremadura -Manuel García- quien tuvo algunas intervenciones de mérito.

En resumen, el Real Oviedo dejó escapar dos puntos ante un equipo extremeño que pareció inferior y con pocos recursos ante los de Anquela y que además llegaba con numerosas bajas para este partido, pero que sin embargo supo sacar provecho de su único lanzamiento de esquina del partido para obtener un punto. Por juego, intención y mérito la victoria debió ser azul, pero esto es fútbol y en este deporte los goles no se merecen, se hacen. El Oviedo podría haber sentenciado el partido y no lo hizo y los dioses del balompié suelen castigar estas situaciones. Las buenas noticias vienen de lo observado en el encuentro: el Oviedo pareció un equipo que sabe lo que quiere, que presiona bien a su rival y que con el balón en los pies sabe jugarlo con criterio. Muchas de las caras nuevas de los azules mostraron además buenas credenciales y en conjunto se mostró un nivel general alto durante todo el encuentro, teniendo en cuenta además la altura de temporada a la que estamos. 

La competición acaba de comenzar y el equipo muestra un buen funcionamiento y los nuevos fichajes parece que van a aportar muchas cosas positivas, por lo tanto y por el momento cero preocupación y expectativas intactas. Sigamos disfrutando.