domingo, 20 de mayo de 2018

REAL OVIEDO-SEVILLA ATLÉTICO

Anquela volvió al esquema que más réditos le ha dado esta temporada y alineó a dos laterales ofensivos y situó  nuevamente a Aarón de inicio. El equipo respondió con una primera parte plena de intensidad, de buen juego a ratos y numerosas ocasiones de gol. El talón de Aquiles de los locales fue la definición: al descanso un solo gol parecía escasa renta para la diferencia que se había demostrado sobre el terreno de juego. El Oviedo había sido muy superior a un Sevilla Atlético que parecía un mero convidado de piedra.
La segunda parte se inició de manera diferente: el filial sevillista salió con otro aire y el Oviedo parecía atenazado por la responsabilidad, lo que ofrecía el paisaje de un equipo visitante dominador y amenazante y un conjunto local demasiado preocupado por no encajar y fiándolo todo al paso de los minutos o a un contragolpe. Y eso fue lo que sucedió: en la primera ocasión que tuvieron los azules en la segunda parte, consiguieron lo que parecía la sentencia definitiva del encuentro y la dosis de tranquilidad que les hacía falta. El Tartiere respiraba. Sin embargo, como bien sabemos los más veteranos en el oviedismo, nada es fácil en el Real Oviedo y poco después del gol en una jugada de fortuna los andaluces reducían distancias y ponían la angustia de nuevo en la grada. El resto de la segunda parte fue el suplicio habitual con un filial rondando el área de Herrero y un conjunto azul desaprovechando algunas ocasiones para cerrar el partido. El míster azul realizó los cambios antes de lo habitual en vista de la fragilidad azul y trató de dormir el partido con un trivote en el centro del campo, pero la intranquilidad siguió anidando entre los aficionados porque los sevillanos seguían buscando el empate. Así, con la consabida angustia, se llegó al final del encuentro.
Quedan dos finales, aunque parece que puede ser León -con previsible desplazamiento masivo azul- el sitio donde mueran o florezcan las posibilidades de este equipo tan irregular esta temporada. Los leoneses se jugarán la permanencia y los azules el playoff. No será fácil lo cual es una bendición para la afición carbayona que sabe que los premios a este club siempre le suelen llegar por el camino más tortuoso y complicado. Es el momento.