domingo, 1 de abril de 2018

REAL OVIEDO-AD ALCORCÓN. Crónica.

Los diez últimos partidos de la temporada se iniciaron para el Real Oviedo de la peor manera posible: con una derrota en casa que cortó de raíz los atisbos de reacción observados las dos últimas jornadas.
Anquela introdujo a Hidi en el once en sustitución de Rocha. El resto fue el mismo once que empezó el partido en Córdoba el fin de semana pasado. El Oviedo salió con energía: Mossa asomó enseguida en las inmediaciones del área de Casto. Pero la intensidad inicial fue un espejismo. El juego se niveló y se pasó a un equilibrio de presión y errores en el medio del campo. El conjunto azul parecía timorato y con aparente poca ambición. El Oviedo dominó la primera mitad, pero le costaba dañar a un Alcorcón muy disciplinado. El juego de los locales era anodino y previsible con mucho juego en horizontal y con escasa velocidad. Las ocasiones, casi inexistentes y no en exceso claras, se repartieron entre ambos equipos. El partido llegó al intermedio con la sensación de que el Oviedo había desperdiciado 45 minutos por falta de ambición y exceso de precauciones.

La segunda mitad se inició con un Alcorcón que dio un paso al frente y puso contra las cuerdas a un conjunto carbayón sin respuesta. El desconcierto de los azules duró 15 minutos durante los cuales los madrileños pusieron cerco a la neta de Herrero. El partido era un susto constante para los aficionados hasta que Anquela reaccionó en el banquillo: introdujo a Aarón por Hidi y retrasó a Fabbrini al centro del campo. Con estas variaciones, el Oviedo recuperó la manija del partido y comenzó a rondar la portería alfarera con cierta asiduidad. Hubo ocasiones. No demasiadas, pero sí las suficientes y lo suficientemente claras como para que los locales merecieran -¿en fútbol se merece algo?- inaugurar el tanteador. No sucedió: el Oviedo no pudo conseguir en media hora lo que había dejado escapar en 60 minutos. Al final, el fútbol -en ocasiones tan cruel- castigo a los azules y al animoso Viti en el tiempo de descuento.

Los oviedistas inician el sprint final de la temporada con una bofetada que duele mucho dados los merecimientos y la forma de consumarse la derrota. Desde luego que queda tiempo y puntos suficientes, pero la ambición y la búsqueda de la victoria no pueden impregnarse con exceso de prudencia como sucedió esta jornada. El Oviedo retrasó su toque de carga hasta la última media hora de partido. Y no fue suficiente. Se está buscando un premio sin más peligro que la decepción de quedar fuera de los playoff. Se necesita más ambición y deternminación en cada partido, tanto sobre el césped como desde el banquillo. No hay nada que perder: seamos valientes. Si quedamos sin premio que sea con las botas puestas.