lunes, 2 de abril de 2018

Prohibido volver a morir en la orilla.


Tres años. Este ha sido el periodo de tiempo que el Real Oviedo lleva en Segunda División en esta última etapa. Arrancaba esta temporada con el fichaje de Anquela, quien venía de meter a un humilde Huesca en puestos de PlayOff la temporada anterior y cumplía los requisitos que la hinchada azul exige a cualquier inquilino del banquillo del Carlos Tartiere. Tras un arranque flojo en los resultados pero notable en cuanto a intensidad y garra, el conjunto azul lograba una racha de diez partidos consecutivos sin conocer la derrota (siete victorias y tres derrotas). Este dinámica positiva tendría su punto y final una vez finalizado el derbi asturiano con victoria local ante el Sporting, aquel día muchos celebraron (celebramos) aquel partido como si de un ascenso se tratase, nada más lejos de la realidad.
Por tercer año consecutivo, y tras haber cosechado buenas rachas previas en todas estas temporadas, el Real Oviedo vuelve a vivir un deja vù y las dudas vuelven a instalarse en el seno azul. Tiempo para lamentarse sobrará una vez que la temporada acabe por lo que no es el momento de atacar ni cargar contra los jugadores. Unos y otros vemos jornada tras jornada los fallos en el Real Oviedo (cambios tardíos, un sistema que ya no funciona, falta de profundidad…), fallos que el propio Julio Velázquez, entrenador del AD Alcorcón, resaltó en su intervención posterior a la victoria de los madrileños en el Tartiere. Es la hora de cambiar de dinámica, de buscar un cambio dentro del equipo (como fue el de los carrileros hace exactamente una vuelta) que dé la vuelta a esta situación. Esto sólo se logrará mediante la unión, no podemos volver a morir en la orilla.