lunes, 9 de abril de 2018

CD LUGO.REAL OVIEDO. Crónica.

En el Anxo Carro, un estadio en general poco propicio para los azules, el Real Oviedo salvó este domingo su primer match ball de la temporada. Una derrota o un empate habrían dejado a los de Anquela muy tocados en su lucha por entrar en el play off -parece que el ascenso directo ya es a estas alturas una simple quimera-. La lucha va a ser encarnizada hasta la última jornada, pues hasta el puesto 11 que ocupa el Real Valladolid todos los equipos mantienen viva la esperanza de tener premio esta temporada. La victoria refuerza al grupo, anima a la afición y coloca a los azules a un solo punto de los puestos de privilegio. Los azules, digan lo que digan los agoreros, todavía no se despidieron de nada.

El partido se inició con cambios en la disposición táctica de los carbayones. Anquela, tras unos meses en lo que utilizó el 1-5-4-1 volvía en la capital lucense, obligado por la atonía del equipo en las últimas jornadas, a su esquema de inicio de temporada: 1-4-2-3-1. El sacrficado era Mossa para que se conformase una línea de 3 por delante de los pivotes para intentar remediar el bajo nivel de actividad ofensiva de los oviedistas en estos últimos tiempos. El cambio surtió efecto y el Oviedo salió a discutir el dominio a los lucenses en la primera parte. Los primeros 45 minutos, con mucho en juego sobre el césped, apenas hubo ocasiones pero se vio un Oviedo con más argumentos arriba y sin pasar excesivos apuros en defensa. Berjón y Christian dispusieron de las únicas oportunidades minimamente reseñables del primer periodo.

La segunda parte fue otra cosa. El Lugo salió con decisión del vestuario y forzó algunas ocasiones claras para adelantarse en el marcador. La falta de puntería y un buen Herrero mantuvieron en ese tramo las tablas en el tanteador. El Oviedo se estiró y también tuvo algunos acercamientos a la meta de Juan Carlos pero que no llegaron a cristalizar en ocasiones claras de gol. El partido era un intercambio de golpes con los dos equipos en busca de una victoria que se antojaba imprescindible para el sueño de ambos. El minuto 66 marcó un punto de inflexión en el partido con la expulsión por doble amarilla de Kravets que dejaba a los asturianos con superioridad numérica sobre el campo. A partir de ese momento, sin embargo, los ovetenses parecieron no asumir con serenidad su rol de favoritos y parecian desconcertados con la ventaja. Anquela, en una opción que podría haber sido señalada de no resultar como resultó, dio entrada a Johannesson retirando del campo a Fabbrini para que Aarón pasase a la media punta. En una jugada por la izquierda, Aarón puso un balón al área que Toché -en fino fuera de juego-  disputó con el meta lucense para que aprovechase la situación Johannesson para marcar sin oposicón, dar una alegría a los numerosos aficionados oviedistas desplazados y, lo que es más importante, volver a situar a los azules con plenas opciones de clasificación para el play off. Los minutos finales fueron, es el Oviedo, un suplicio, con ocasión clarísima para los locales incluída, pero los tres puntos finalmente volaron hacia la capital asturiana.

Herrero. Notable. Cuando tuvo que intervenir lo hizo con acierto, sosteniendo al equipo en momentos decisivos del partido.

Cotugno. Bien, Cerró con solvencia su banda y se prodigo poco en ataque.

Carlos Hernández. Regular. En su línea de excelencia de la temporada. Volvía a la que fue su casa y cumplió. Supo vivir con una tarjeta tempranera.

Forlín. Sostén. Sus cortes fueron providenciales en algunos momentos. Si recupera el paso el Oviedo tiene mucho ganado.

Christian. Centrado. Cumplió sobradamente su cometido defensivo. En ocasiones incluso aprovechó para sumarse al ataque.

Folch. Oscuro. Más intrascendente que en otras ocasiones, pareció limitarse al corte y a un juego sin riesgo.

Mariga. Activo. Cubrió mucho campo. Realizó una buena primera parte de cobertura y juego. Poco a poco fue perdiendo prestaciones.

Aarón. Bullidor. Lo intentó siempre. Terminó colaborando en la jugada del gol.

Fabbrini. Clase. Tiene mucha clase y va recuperando su nivel. Su juego propicia numerosas faltas del rival.

Berjón. Desequilibrante. Puso varios centros de gol y todo lo que hizo tuvo sentido. Sin estar en su mejor momento siempre da.

Toché. Luchador. Bregó todo el partido aunque tuvo pocas ocasiones para rematar. Asistíó a Johannesson en el gol.

Johannesson. Decisivo. Salió para jugar como extremo y en una de sus habituales entradas al área rival tuvo la habilidad de encontrar la pelota de gol.

Rocha y Mossa. Sin calificar.