lunes, 8 de enero de 2018

SD HUESCA-REAL OVIEDO. Crónica: Contra todo.

El Oviedo reaunudó la competición en el nuevo año como la había despedido: con buenas sensaciones y poniendo sobre el tapete capacidades y virtudes que van más allá de las meramente futbolísticas.

El Oviedo saltó al terreno de juego del líder con la alineación habitual de las últimas jornadas. La entrada de los de Anquela en el partido fue buena: dominando el juego y con aproximaciones peligrosas al área de Remiro. Especialmente bullicioso estuvo Johannesson en estos primeros minutos, superando constantemente a su par y creando inquietud en la zaga oscense. A los trece minutos, los azules disfrutaban de su mejor ocasión del encuentro al señalar el colegiado un penalti sobre Aarón. Linares lanzó fuerte, raso y esquinado, pero Remiro se lució con una estupenda estirada que mantuvo las tablas en el marcador. El conjunto asturiano no se vino abajo y siguió dominando el partido con cierta claridad. El segundo punto de inflexión negativo para los oviedistas llegó en el minuto 30, cuando Herrero -ingenuo en esta ocasión- no se percató de la presencia de Gallar a sus espaldas -más que vivo- quien acabó arrebatando el balón al meta asturiano y marcando a puerta vacía un exagerado 1 a 0. Este gol animo a los aragoneses quienes acabaron la primera parte equilibrando el juego.

La segunda parte se presentó con un equipo local mejor posicionadoy más cómodo en el terreno de juego y un Oviedo más desdibujado que lo seguía intentando, aunque sin demasiadas ideas. Parecía más cercano el segundo gol oscense que el empate asturiano hasta que se juntaron los talentos azules de Berjón y Aarón, quienes construyeron una espléndida jugada a base de calidad: Berjón tras un sutil autopase habilitó a Aarón -otro autopase, recorte y tiro cruzado- quien puso las tablas en el marcador en el peor momento de los azules en el partido. Corría el minuto 70 y desde ahi hasta el final, ambos equipos, sobre todo los visitantes, jugaron a no arriesgar. El Huesca apretó más pero los asturianos no sufrieron en demasia para mantener el marcador.

Herrero. Fortaleza. Tras la abrumadora jugada del primer gol se sobrepuso y no pareció afectado resolviendo con acierto el trabajo que se le presentó.

Johannesson. Profundo. Empezó el partido con enorme brío y siendo incontenible para la defensa oscense. Luego bajó sus prestaciones pero despacho otro notable partido.

Carlos Hernández. Sólido. Resolvió sin complicaciones y con la sobriedad habitual.

Forlín. Bastión. A pesar de una tempranera tarjeta que pudo condicionarle volvió a despachar otro buen partido.

Christian. Acelerado. Con una tarjeta en su haber realizó algunas entradas de riesgo. Por lo demás. cerró bien su zona.

Folch. Defensivo. Brilló más en la contención y en el corte que en la construcción donde cometió algunos errores no habituales en él.

Rocha. Dinámico. Disminuido por la gripe, ayudó a controlar al líder y se animó a veces a asomarse al área rival. Cubrió mucho campo con esfuerzo generoso.

Berjón. Clase. Siempre deja algo definitivo y desequilibrante. Ayudó a construir la maravilla de gol de los azules.

Aarón. Desequilibrante. Tuvo mucha presencia en el juego y terminó marcando un gol de bandera. Cada vez está mejor.

Linares. Luchador. Buscó el gol, pero se le vio demasiado aislado arriba. Tuvo su ocasión, pero Remiro estuvo muy acertado.

Hidi. Esforzado. Contribuyó a sobrellevar el último arreón aragonés. No desentonó.

Toché y Mariga. Sin tiempo. A destacar no obstante el regreso del goleador tras su paso por el quirófano.

El Oviedo sigue consolidando su idea y los resultados están llegando. El equipo cada vez es más fiable y su consistencia va en aumento. El día de hoy es un gran ejemplo: se falla un penalti, a continuación se recibe un gol  inverosimil y sin embargo los azules no se vienen abajo. Con mayor o menor acierto se sigue compitiendo, jugando y buscando hasta que llega el premio. Con el trabajo que desarrolla el conjunto y la calidad que atesoran algunos de sus hombres se puede -se debe casi- seguir soñando. Hay equipo.