domingo, 28 de enero de 2018

REUS DEPORTIU-REAL OVIEDO. Crónica. Otro pasito.

Un partido más sumando, esa es la conclusión principal de un partido que respondió a las premisas tópicas de la segunda división: lucha, disputa y equilibrio. Salió el Oviedo, como en toda la temporada, queriendo mandar en el juego. Y lo hizo durante los primeros diez minutos, mas fue un espejismo. Luego, los locales fueron igualando el encuentro llegando a disponer de algunos acercamientos con cierto peligro. Con el paso de los minutos, el dominio catalán se intensifico y los balones rondaban insistentemente la meta de Alfonso, aunque sin trapasar casi nunca el límite de nivel susto moderado para los aficionados azules. El Oviedo pedía la hora, consciente de la superioridad local en ese tramo del encuentro. Pero el Reus no fue preciso en las definiciones de las pocas ocasiones que tuvo por lo que al descanso las tablas seguían en el tanteador.

La segunda parte fue otra historia. El Real Oviedo se adueñó del encuentro y del balón y se fue a por el partido empujando al Reus contra su porteria. Linares disfrutó de tres ocasiones para adelantar a los de Anquela en el marcador. Sin embargo, el colegiado en la primera -al no señalar lo que parecía un claro penalti- y el meta local Badía en las otras dos abortaron las terabajadas intentonas del nueve oviedista. Los azules estaban crecidos y mandaban con autoridad. Anquela, vista la situación, introdujo a Toché por Yeboah en el minuto 70 para intentar traducir el dominio en goles, pero el Reus había ajustado su defensa y las ocasiones dejaron de aparecer. Era un dominio nominal, pero sin acercamientos peligrosos. Al final del partido, como manda la tradición, los locales tuvieron un arreón final en el que el balón rondó varias veces el área azul, aunque sin llegar a poner a Alfonso en apuros reales.

Herrero. Espectador. Los delanteros catalanes no le pusieron a prueba. En los balones por alto sufre mucho.

Johannesson. Cumplidor. De más a menos. Sufrió menos en defensa al prodigarse menos en ataque.

Verdés. Cumplidor. Salvo un desentendimiento con Herrero, bien en el corte y en la posición. En cualquier momento puede ser titular indiscutible.

Forlín. Omnipresente. Cortó, ordenó y jugó. Un imprescindible a día de hoy.

Christian. Fortaleza. Sus ganas y entrega dan espíritu al equipo. No se guarda nada.

Mossa. Sin complicaciones. En defensa muy seguro, aunque sin tanta presencia en ataque. Puso un balón de gol de Linares.

Folch. Templado. En su vuelta a casa cuajó un partido de los suyos: corte, posicíón y pase. Y no vio la temida amarilla.

Rocha. Entrega. Apretó mucho a los centrocampistas catalanes y llegó alguna vez al área rival con opciones.

Yeboah. Defensivo. Tuvo entrega y sacrificio defensivo. Con el balón se le vio más dubitativo y espeso que otras veces.

Berjón. Gris. Fuera de los buenos balones que puso y algunos detalles sobrevivió a un partido que no se adaptaba a sus cualidades.

Linares. Delantero. Luchó, se asoció bien y se creó algunas ocasiones de la nada que al final no supo convertir.

Toché. Discreto. Entró cuando el Reus había ajustado su defensa y estaba más sólido. No tuvo especial impacto en el juego por ese motivo.

Varela y Cotugno. Sin tiempo.


El conjunto de Anquela lleva 9 jornadas sin perder, cosechando buenos resultados y mostrando una imagen de solvencia y de equipo hecho. El ascenso directo sigue estando a tiro, pero lo importante es seguir sin descolgarse para llegar al final con las opciones intactas. Cada semana es una batalla más que igualada en la que últimamente el Oviedo siempre parece tener más opciones de ganar que de perder. Y la semana que viene tenemos derbi...