domingo, 21 de enero de 2018

REAL OVIEDO-UD ALMERÍA. Crónica.

El Real Oviedo parece abonado en los últimos tiempos a reaccionar ante marcadores adversos. Lo que en otros momentos era un primer paso hacia el precipicio ahora resulta el acicate que necesitan los de Anquela para reaccionar y desplegar su mejor juego. Hoy ante el Almería se repitió el guión de los últimos partidos y fue tras encajar un gol cuando los oviedistas ofrecieron su mejor versión.

El primer tiempo, con la incógnita de una defensa azul renovada en gran parte, resultó falto de ritmo, con un dominio del juego de los visitantes que sin embargo no inquietaban a Herrero, salvo en un disparo desviado de Hicham. Los azules, en una versión extrañamente anodina y deslavazada, tuvieron, no obstante, las mejores ocasiones de este periodo por mediación de Aarón y Linares. A los de Anquela les costaba salir desde atrás con el balón controlado, lo que permitía al Almería defender muy lejos de su área. La primera parte, trabada, con constantes interrupciones terminó dejando un rastro de preocupación en la parroquia azul.

La segunda mitad se inició con los mismos parámetros de la primera: un Almería respondón que jugaba con tranquilidad y rondaba el área de Herrero. A los ocho minutos, en una internada de Pozo  -uno de los mejores del partido- por banda terminó con un buen pase que Hicham convirtió en gol en el segundo palo. En su primer tiro a puerta el rival llevaba el balón a la red: un clásico de las últimas jornadas para los azules. Casi de inmediato Anquela realizaba una variación en el once que a la postre resultaría decisiva: entraba Toché sustituyendo a Valentini con lo que el esquema carbayón pasaba a ser un 4-4-2. Dos minutos más tarde -el 60 de partido-, Berjón que ya había tomado el mando de las operaciones se internó por la izquierda, puso un balón de gol que peleó Linares en el primer palo; sin embargo el balón terminó llegando al segundo donde Toché anotaba el gol del empate. A partir de ese momento los locales pasaron a controlar el juego con su característica intensidad y el Almería sufría las acometidas oviedistas. El segundo gol llegaba tras jugada entre Toché y Berjón que este último tradujo en el 2-1 tras tiro al palo y un rebote afortunado en René. El Oviedo a partir de ese momento pasó por pocos apuros -aunque Carlos Hernández salvó el empate in extremis en una jugada puntual de los almerienses-. El final de partido fue tranquilo para el Oviedo que supo tirar de oficio y apenas pasar apuros en los últimos minutos.

Herrero. Inédito. En el gol no tuvo opciones. El resto del partido fue tranquilo para él aunque en ocasiones transmitió cierta inseguridad.

Johannesson. Derroche. Incansable, veloz y peligroso en sus constantes subidas. Algún despiste en defensa.

Valentini. Cumplidor. En el corte estuvo acertado. Se le notó, como no podía ser de otro modo la inactividad. No arriesgo nunca con el balón en los pies.

Verdés. Presente. Una tarjeta inicial calmó su fogosidad y fue de menos a más hasta firmar un buen partido. Seguro y contundente.

Carlos Hernández. Confianza. Su buena temporada tuvo su reflejo hoy. Bien en el corte y en la posición. Jugó el balón con criterio.

Varela. Suficiente. Tras muchos partidos ausente por lesión no desentonó. Cumplió defensivamente. Pareció en ocasiones algo acelerado. Desfondado tuvo que ser sustituido.

Folch. Metrónomo. Bien posicionado y sin apenas fallos en el pase puso siempre el balón en el sitio adecuado.

Rocha. Destajo. Trabajo, intensidad y apoyos constantes. Tuvo fuerzas para asomarse varias veces al área rival.

Aarón. Revoltoso. Lo intentó, pero hoy no estuvo tan afortunado como suele.

Berjón. Estelar. Controló su banda con autoridad. Participó decisivamente en ambos goles y gobernó los minutos finales para no pasar apuros.

Linares. Combativo. Tuvo un par de ocasiones y contribuyó al juego tanto en ataque como en defensa como suele.

Toché. Revulsivo. Estuvo acertado en los dos goles. Su acierto en el área volvió a resultar decisivo.

Cotugno. Polivalente. Entró como lateral izquierdo y no desentonó.

Yeboah. Sin tiempo.


El Oviedo sigue prendido en la lucha y al acecho de los puestos de ascenso directo. El equipo compite, lucha y juega. La afición respalda con entusiasmo el trabajo de Anquela y sus hombres. Queda mucho -19 batallas-, pero las sensaciones son excelentes y parece que el Real Oviedo se consolida cada vez más. El único pero es esa tendencia a mostrar lo mejor del repertorio solamente tras haber recibido un cachete en contra. No siempre será posible remontar los partidos, por lo que conviene corregir esa tendencia.