domingo, 17 de diciembre de 2017

SEVILLA ATLÉTICO-REAL OVIEDO. Crónica.

El partido se inició con un Oviedo con confianza que pisaba el campo rival y ejercía de dueño de la situación. Lnares, tras pase de Berjón, pudo adelantar a los azules. Al equipo andaluz la presión de los asturianos le impedía sacar la pelota limpia de atrás y el dominio carbayón era claro. La jugada que varió el partido sucedió en el minuto 16, un jugador hispalense sujeta reiteradamente a Yeboah quien termina soltando el brazo: tarjeta roja nítida y desventaja numérica casi desde el principio. A partir de ese momento, Christian basculó al lateral, adelantando Mossa su posición y situándose Berjón más en el centro por detrás de Linares. El Oviedo renuncíó a la presión, retrasó líneas y espero a los sevillistas arropado atrás. Los de Tevenet crearon ocasiones que debarataba Herrero o la falta de puntería del filial. El Oviedo aguantaba y esperaba su momento. En el minuto 36 llegó este a través de una falta en la frontal del área. Rocha colocó el balón y ejecutó un gran tiro libre que fue directo a la escuadra de Soriano. Golazo del mediocentro oviedista que semana a semana parece tener que seguir reivindicándose. El primer tiempo terminó con el desconcierto local y nuevos ánimos para los de Anquela.

La segunda parte fue un calco de la primera tras la expulsión: dominio sevillista con algunas ocasiones y opción defensiva de los azules esperando su momento nuevamente. Y llegó tras una carrera impresionante de Johannesson por la banda, quien sirvió un pase a Linares que era medio gol, pero el delantero aragonés no estuvo certero y desperdició la clara ocasión para sentenciar el encuentro. Como no podía ser de otro modo, los de Anquela siguieron sufriendo el acoso de los sevillistas. En el minuto 78 el colegiado señaló un penalti riguroso en el área asturiana. Herrero, providencial toda la tarde, detuvo el lanzamiento de Curro -pésima ejecución, por cierto- y sostuvo a los suyos en ese momento decisivo. A partir de ahí, el Sevilla acosó más por inercia que por juego y apenas inquieto a una zaga azul que vivió unos minutos finales con cierta tranquilidad.

Herrero. Determinante. Buenas intervenciones y detuvo un penalti. Está creciendo.

Johannesson. Infatigable. Cerró bien su banda y no sufrió en exceso en defensa. Tuvo arrestos en el segundo tiempo para una carrera de 40 metros y colocar un balón preciso que pedía gol.

Carlos Hernández. Fajador. Despejó todo lo que aparecía por el área azul sin contemplaciones.

Forlín. Impecable. Ni un error en el corte, siempre bien situado y sin cometer faltas.

Christian. Bregador. Tanto de central, como luego más tirado a banda, cumplió con sus ganas y su fuerza. Su exceso de impulsividad permitió al colegiado señalar el penalti del partido.

Mossa. Defensivo. Como el resto del equipo se esforzó en defender y apenas se le vio en su vertiente ofensiva.

Folch. Derroche. Ayudó a tapar la banda derecha y como el resto del equipo luchó los 90 minutos.
 
Rocha. Omnipresente. En todas partes, luchando todo el partido con voluntad y adornando su buena tarde con otro golazo de falta.

Berjón. Clase. Siempre deja algo. Antes de la expulsión de Yeboah sirvió un magnifico pase a Linares que no acabó en gol de milagro. Luego, más centrado y con el equipo en defensiva, lució menos.

Yeboah, Inocente. Empezó bien el ghanés pisando el área rival. Cometió una torpeza de principiante que le costó la expulsión.

Linares. Generoso. Se vació en la presión y ayudó al equipo con su brega. No tuvo suerte cara al gol, pero siempre está.

Cotugno. Cumplidor. Salió para cerrar la banda derecha y lo hizo con eficacia.

Varela y Hidi. Sin calificar.

Las victorias como la de esta jornada ante el filial sevillista refuerzan al equipo, alientan a la afición y parecen sumar más de tres puntos. Ganar un partido jugando en inferioridad 75 minutos tiene mérito. Especialmente si consideramos que hasta no hace mucho este equipo era señalado por su escaso rendimiento a domicilio. Está claro que los de Anquela están en un momento dulce y que la suerte, tan esquiva a principios de temporada, ahora cuando puede se pone de parte de los azules. Recordar, no obstante, que la suerte acompaña a quien la trabaja. Se puede seguir soñando.