lunes, 13 de noviembre de 2017

Nastic de Tarragona-Real Oviedo. Crónica.

Nunca es fácil casi nada para el equipo de la capital del Principado. Hoy el destino había determinado que tocaba romper la racha sin victorias fuera de casa. Pero para alcanzar el objetivo marcado los azules tuvieron que superar antes varias pruebas: fallar un penalti, verse por detrás en el marcador -como la semana pasada- y sufrir una expulsión. Solo después de estas peripecias, ya en el descuento y por medio de un penalty pesimamente pateado por Aarón consiguieron alcanzar el premio de los tres puntos.

El partido fue similar en su primera parte a varios que hemos visto/sufrido esta temporada de los de Anquela. El Oviedo estaba jugando un partido aceptable, plantando cara a los tarraconenses y siendo algo superiores en el cómputo general del juego. El único punto negro de los asturianos estaba en la endeblez que mostraba el eje de la zaga a cada acometida catalana; lo que unido a algunas pérdidas incomprensibles en la salida del balón constituían la única preocupación para los aficionados azules. Un penalti sobre Carlos Hernández podía haber premiado a los carbayones, pero Berjón, optando por la potencia, mandó al limbo la primera gran ocasión de los visitantes. El Oviedo disputaba el control del partido al Nastic, pero una indecisión en el centro de la defensa -una de tantas- terminó con el árbitro señalando un penalti de Mossa sobre Uche. Manu Barreiro, con categoría, batió sin problemas a Juan Carlos. El Oviedo volvía a su pesadilla: no era inferior, incluso casi superior, pero enfilaba el camino de los vestuarios con el marcador en desventaja.

El Oviedo saltó al terreno de juego en el segundo tiempo con el espíritu de la jornada pasada y empujó a su rival contra su porteria a base de empuje. Linares y Berjón tuvieron oportunidades que no fructificaron, pero el dominio azul era sofocante y parecía cuestión de tiempo que llegara el empate, aunque Uche en tiro ajustado pudo haber sentenciado antes. La igualdad llegó en el minuto 26 en un saque de esquina que sacó en corto Berjón para Aarón quien puso un centro magnífico al corazón del área en donde Carlos Hernández, con un gran remate de cabeza, ponía las tablas en el marcador. A partir de ahí el juego se equilibró, pero los de Anquela seguían con la vista puesta en la puerta contraria. En el 89, en la enésima infracción azul en las inmediaciones del área Carlos Hernández veía la segunda tarjeta y enfilaba el camino de los vestuarios con antelación. Quedaban 5 minutos y el mérito de los de Anquela consistió en seguir creyendo, aun con 10. Mossa irrumpió en el 92 en el área del Nastic tras una excelente devolución de Yeboah y el árbitro, de silbato fácil todo el partido, decretó penalti sobre el valenciano. Aarón lanzó un penalti no muy ortodoxo que sin embargo terminó alojándose en las redes. No había tiempo para más: los azules vencían su gafe y volvían a ganar, muchos meses después, lejos del Carlos Tartiere.

Asi hemos visto a los azules hoy:

Juan Carlos. Discreto. A veces su falta de dominio sobre su área le crea complicaciones. El Nástic le probó poco.

Cotugno. Cumplidor. No paso apuros en defensa y en ataque se prodigo pocas veces pero con peligro.

Carlos Hernández. Variado. Sufrió un penalti, marcó un gol y fue expulsado. Cometió algunas faltas absurdas.

Christian. Regular. Perdió el sitio en varias ocasiones y un par de balones en la salida que pudieron costar caros.

Mossa. Clave. Subió al ataque mucho y bien. Sufrió el penalti decisivo después de cometer el propio. Se antoja imprescidible.

Forlín. Sapiencia. Conoce el juego y siempre está bien situado. Su mejora es semanal. Tuvo que ser sustituido cuando sus prestaciones aumentaban.

Folch. Recuperado. Tras unas jornadas irregulares cuajó un buen partido, especialmente en la segunda parte. Llegó varias veces al área rival.

Mariga. Fortaleza. Cubre mucho campo, cuando con el paso de los partidos mejore sus prestaciones con balón mejoren el equipo lo agradecerá.

Aarón. Peligroso. Se movió bien, buscando siempre. Se asoció más que en otras ocasiones y el equipo lo notó. Sigue marcando.

Berjón. Irregular. Siempre aporta algo aunque hoy todo quedó algo ensombrecido con el fallo del penalti.

Linares. Inconmensurable. Peleó incansable, se asoció con sus compañeros, se fabricó ocasiones. Gran nivel el demostrado por el maño. Sólo le faltó la guinda del gol.

Pucko. Trabajador. Todo lo que hizo fue en defensa. En ataque estuvo inédito.

Yeboah. Eficaz. Tuvo pocos minutos, pero aprovechó para filtar un gran pase que fue el detonante del penalti sobre Mossa.

Valentini. Sin tiempo.

El premio de la victoria fuera de casa llegó por fin. Con esta victoria el Oviedo se acerca a los puestos de cabeza y gana en autoestima tras remontar un partido por segunda semana consecutiva. El equipo parece haber pasado lo peor. Ahora toca empezar a recuperar sensaciones, juego, confianza y jugadores.