martes, 3 de octubre de 2017

Real Oviedo-Real Zaragoza. Crónica.

Nuevamente el Oviedo se ponía por delante en el marcador esta temporada y nuevamente los de Anquela veían como en cuestión de minutos -11 en esta ocasión- el rival conseguía, con aparente facilidad, igualar el tanteador. Recordemos: Rayo Vallecano, Almería, Albacete y Zaragoza. Lo que añade hoy singularidad a este dejarse remontar en cuestiòn de minutos de los azules es el hecho de que su ventaja fuera en esta ocasión de dos goles. Lo que parecía en principio pura cuestión de casualidad se está convirtiendo con el paso de las jornadas en un extraño accionar de los azules que habrá que procurar cauterizar. Son suficientemente duros los encuentros en esta liga como para que el Real Oviedo pueda permitirse continuar con esta inquietante costumbre.

El partido comenzó con un Oviedo mejor puesto sobre el césped, aunque la primera ocasión fue aragonesa con un buen lanzamiento de falta de Zapater que entre Juan Carlos y el palo consiguieron despejar. Poco después, pero en el otro área, era Aarón el que probaba fortuna en otra falta y el ilicitano lograba el primer tanto del encuentro merced a un golpeo excepcional ante el que nada pudo oponer el meta Christian Álvarez, salvo adornar la foto del gol con su estirada. A raíz del gol se entró en unos minutos de buen juego azul y desconcierto aragonés en el que con empuje y buen juego los oviedistas fueron haciéndose acreedores a aumentar la ventaja. Lo que sucedió en el minuto 28 tras una absurda pifia de la defensa blanquilla que Toché, siempre en su sitio, convertía en el 2 a 0. El encuentro parecía encarrilado, pero este Oviedo en ventaja es poco fiable y en poco más de 10 minutos vio como se esfumaba su ventaja. Primero en un córner con un remate mordido de Mikel que Verdés toca para despistar definitivamente a Juan Carlos y volver a sembrar la inquietud en la grada. Era el minuto 31. 8 minutos después en una falta cometida por Verdés, Zapata, con un buen lanzamiento, lograba igualar el marcador. Así se llegaba al entretiempo.

En la segunda mitad el Zaragoza salió, con la moral adquirida tras la remontada, dispuesto a culminarla y dominó con cierta claridad el juego y, sobre todo, las ocasiones de gol. Dos intervenciones muy meritorias de Juan Carlos evitaron la derrota de un conjunto azul que se veía constantemente superado por los maños. El centro del campo azul era superado constantemente por los de Natxo González, solamente la entrada de Rocha en el 69 equilibro algo más las cosas y permitió, incluso, algún tibio acercamiento local a la meta aragonesa. Los recambios en las bandas en esta ocasión Owusu y Mossa no parecieron aportar nada.


Juan Carlos. El mejor. Incomprensibles algunos pitos para un jugador que salvó la derrota en la segunda parte con dos fantásticas intervenciones. Se le achaca algo en el segundo gol zaragocista, pero la falta de Zapater, plena de potencia y colocación no era nada fácil. Una parte de esta afición parece no poder vivir sin tener a alguno de los de azul a quien poder pitar y esta temporada, tristemente, parece que le ha tocado al mallorquín que es el portero del Real Oviedo y por ello el jugador con más responsabilidad de todo el campo.

Cotugno. Estancado. Pareció más apagado de lo habitual el uruguayo que sufrió bastante en defensa. En ataque, casi inédito.

Verdés. Correcto, Sin la contundencia habitual de otras veces. A veces no midió dónde arriesgar con las entradas.

Carlos Hernández. Aprobado. Cometió como su compañero de zaga algunas faltas innecesarias en las cercanías del área.

Christian. Apagado, Sin la energía habitual. Nadó y guardó la ropa en defensa y no subió tanto como acostumbra.

Folch. Desconocido. Sin la colocación y la confianza de otras ocasiones.

Forlín. Oficio. Se le vieron detalles al argentino que parece todavía no estar en su mejor forma.

Pucko. Oscuro. Apenas recibió balones para explotar su velocidad. Trabajó mucho sin lucimiento.
 
Aarón. Vertical. Marcó un gran gol y se vino arriba con muy buenos minutos en la media punta. Luego se fue apagando como el resto del equipo.

Berjón. Desaparecido. Un partido flojo del ovetense del que depende en gran parte el juego ofensivo azul. Tiene crédito.

Toché. Goleador. El murciano a lo suyo: una jugada que requería empujarla lo encontró bien situado

Rocha. Consistente. Dio empaque al medio campo oviedista y contribuyó a igualar las fuerzas en el tramo final. 

Owusu y Mossa: No aportaron nada especial.