lunes, 23 de octubre de 2017

REAL OVIEDO-CÓRDOBA CF. Crónica

Anquela, tras el fiasco de Granada, remodeló el once inicial introduciendo dos variaciones en el mismo: Mariga ocupó el puesto de Forlín en el centro del campo y Mossa sustituyó a Christian en la banda izquierda. El juego del equipo era plano y no conseguía doblegar a un Córdoba compacto y ordenado que no concedia ocasiones -excepto una de Toché- y que por contra gozaba de algunos acercamiento peligrosos a la meta de Juan Carlos. A los dos equipos parecía pesarles la importancia del encuentro y las malas rachas que arrastraban hasta el momento de lo que se resentía el juego. El resultado más lógico al descanso era el empate a cero.

La segunda parte comenzó con las mismas características que la primera: dos equipos temerosos, más preocupados de no equivocarse que de acertar y con un juego insulso y plano. Hasta que en el minuto 15 de este periodo, en un saque de esquina bien botado por Aarón, Guardiola peinó lo justo la pelota como para introducirla en su propia portería, adelantando así a los oviedistas que se veían arriba del marcador sin haber hecho excesivos méritos para ello. A partir de ahí el Oviedo controló mejor el encuentro y tuvo algunas oportunidades, pocas, antes de que Diegui sentenciara el encuentro con el tiempo prácticamente cumpllido.

Juan Carlos. Bien. Salvo un error que pudo ser fatal con los pies, cuajo un buen partido.

Cotugno. Tímido. Defensivamente cumplió, pero en ataque miró en exceso hacia atrás, sin atreverse a progresar.

Valentini. Cumplidor. Con confianza, el argentino va creciendo a cada encuentro.

Carlos Hernández. Suficiente. Buscó no complicarse y lo consiguió.

Mossa. Justo. No destacó especialmente en ninguna faceta ni para bien ni para mal.

Folch. Cansado. No parece el de principio de temporada, aún así aporta siempre voluntad y colocación.

Mariga. Titular. El africano demostró ser un jugador de otro nivel. Si las lesiones le respetan será un fijo en el once azul.

Rocha. Suficiente. Corto más que jugó.

Aarón. Bullidor. Lo intentó siempre, cuando tenga algo más de acierto veremos el jugador que adivinamos.

Berjón. Intermitente. Siempre ofrece algo distinto: un pase, un gol, un control, aunque últimamente en pequeñas dosis.

Toché. Bregador. Buscó su ocasión, tuvo una y no acertó.

Johanesson: Veloz. Su fuerza y verticalidad son su mejor aval. Coronó sus minutos con un buen gol.

Yeboah y Forlín: Sin tiempo.
 
El Oviedo obtuvo hoy un resultado magnífico, ante un buen Córdoba que evidenció los problemas que conlleva estar en el fondo de la tabla: los goles que no entran en la meta rival tienen abierta de par en par la propia. Fue mejor el equipo andaluz en buena parte del partido, sin embargo sus delanteros no encontraron las mallas de Juan Carlos y por contra, en un saque de esquina, tuvieron los blanquiverdes la desgracia de marcar en propia puerta. A partir de ese momento, el Oviedo, hasta entonces espeso y confuso, creció y domino con más claridad el juego, aunque lo corto del marcador no llevo la tranquilidad a las gradas hasta el postrero gol de Johanesson.

Lo de los pitos en el Tartiere para jugadores de casa, una tradición ya de cada año, son un pesado lastre sobre el equipo. Los aficionados somos soberanos, pero no se entiende bien qué quieren conseguir esos aficionados con esa actitud. Desde luego no será mejorar las prestaciones de los futbolistas en cuestión. Más bien todo lo contrario.