jueves, 12 de octubre de 2017

REAL OVIEDO-CD TENERIFE. Crónica.

El Oviedo cada temporada a sus habituales maldiciones -dificultades ante equipos filiales, salvador de conjuntos, entrenadores o jugadores en apuros, partidos con desplazamiento masivo de aficionados...- suma alguna nueva que se repite con la regularidad de un reloj. Este año el sufrimiento de los azules está en el hecho de no poder cerrar los partidos una vez los hombres de Anquela se adelantan en el marcador. Por séptima vez en esta temporada los oviedistas se ponían por delante en el marcador en un encuentro y por quinta vez veían como el rival lograba remontar el encuentro. El Oviedo disputó una muy estimable primera mitad, en la que no pasó ninguna dificultad y dominó el encuentro con autoridad. El técnico introdujo una variación en el dibujo: colocó a Forlín por delante de los defensas  y a Folch y Rocha un poco más adelantados, con Berjón y Aarón partiendo de las bandas con libertad. La novedad funcionó y los locales dominaron los primeros 45 minutos con una presión alta que ahogaba a los isleños impidiéndoles maniobrar y acercarse a la meta de Juan Carlos. En el minuto 19, tras un gran pase de Aarón y un no menos bueno control de Berjón llegaba el gol oviedista. El fútbol hacia justicia al juego y al empeño azul. Cotugno y Aarón en sendos lanzamientos pusieron a prueba al meta tinerfeñista. En el último minuto de la primera parte, el colegiado -pésimo- dejó de señalar un claro penalti de Cámara a Aarón, para a continuación cortar de raíz una clarísima contra visitante.

El segundo tiempo se inició con una clara ocasión de Berjón al minuto de juego. Luego, el Tenerife con la incorporación de Juan Villar se hizo dueño del balón y del juego, aunque sin llegar a inquietar en exceso a Juan Carlos. El Oviedo esperaba en su campo, ya sin la presión de la primera parte, a la espera de una contra. El árbitro, de lamentable actuación hoy, desquiciaba al público, a Aarón y a Toché a los que los defensores chicharreros hicieron varias faltas no señaladas por el trencillas, con lo que el ambiente se iba cargando. En una de esas situaciones no señaladas sobre Toché, el Oviedo pareció quedar más pendiente del colegiado que del juego y Aitor Sanz -la maldición de los ex- ponía un balón a la espalda de Carlos Hernández que Juan Villar con una gran volea transformaba en las tablas en el marcador. El partido a partir de ese momento volvió a cambiar con un Oviedo buscando enrabietado el triunfo con más ganas que juego y un Tenerife cicatero solamente preocupado por conservar el punto. 

Juan Carlos. Seguro. Toda las intervenciones las realizó con seguridad, tanto por alto como por bajo. El gol era imparable.

Cotugno. Tímido. El uruguayo detuvo su progresión y parece más preocupado por guardar su parcela y no cometer errores que arriesgar.

Verdés. Duro. Mientras estuvo en el campo hizo su juego. Se cargó en el 9 con una tarjeta en una falta peligrosa.

Carlos Hernández. Correcto. En el gol del Tenerife se vio superado por velocidad, pero ese no es su fuerte.

Mossa. Motivado. Subió la banda infinidad de veces. El juego de ataque del equipo se volcó por su banda y lo resolvió bien casi siempre.

Folch. Cansado. Es el mismo jugador que a principio de temporada, pero parece terminar la gasolina a los 60 minutos.

Forlin. Mejorando. Su mejor partido desde que llego, aunque aún se puede esperar mucho más de él. A veces el exceso de ímpetu es un problema.

Rocha. Estupendo. Buen partido, cortando, jugando y empujando el equipo hacia arriba.

Berjón. Intermitente. Cuando Saúl se conecta, el juego del equipo levanta enormemente. Marcó un gran gol y estuvo a punto de hacer otro.

Aarón. Individulista. Mezcló buenas acciones con otras en las que el exceso de conducción le llevo a la intrascendencia.

Toché. Batallador. Dada la veda arbitral, los defensores le hicieron numerosas faltas que el arbitro no señaló, lo que terminó descentrándole.

Valentini. Bien. Varios cortes providenciales y buena colocación. Con el balón en los pies todavía le falta.

Linares. Revolucionario. Salió y empujó, luchó y presionó cuanto pudo, aunque sin resultados tangibles.

Owusu. Inédito. Salió al final y tuvo un disparo. Poco bagaje para juzgar.


El Oviedo sufre mucho los segundos periodos, salvo en Gijón. No gana, pero no pierde. Tradicionalmente los equipos de Anquela levantan el vuelo en las segundas vueltas, sin embargo se hace necesario ir recuperando jugadores y puntos para no alejarse demasiado de los primeros. Por merecimientos de juego, el Oviedo debería estar más arriba en la tabla, pero los puntos que hay son los que cuentan. Sigue viéndose un equipo con posibilidades.