lunes, 9 de octubre de 2017

FC BARCELONA B-REAL OVIEDO. Crónica.

El Real Oviedo retorna de la convulsa Barcelona con un punto tras un partido típico de la categoría: muchas alternativas y posibilidades para ambos equipos. Los de Anquela salieron dispuestos a presionar a los rivales para dificultar su manejo de balón. Y lo consiguieron al inicio de la primera parte, ver cómo luego los catalanes pasaban a dominar el juego. Aarón, tras un inicio esperanzador, fue apagándose poco a poco. Más atrás, los dos mediocentros tendían cada vez más a incrustarse entre los centrales lo que dificultaba la salida, cediendo la iniciativa al filial azulgrana. Cuando la presión azul funcionaba, los blaugranas pasaban por dificultades y los asturianos merodeaban el área. Cuando los barcelonistas la eludían, el peligro visitaba la meta carbayona. De todos modos, el equilibrio fue la tónica de este periodo hasta que en una jugada de contraataque local, aderezada con cierta pasividad de la zaga azul, el Barcelona B conseguía adelantarse en el marcador por medio de Arnáiz.

El guion se repitió en la segunda parte: los carbayones salieron presionando y, sin llegar a crear ocasiones claras, sí que rondaron la puerta de los locales. En uno de los saques de esquina forzados en ese inicio, minuto 6, Carlos Hernández acertaba a cabecear para poner la igualdad en el marcador. Siguieron los de Anquela buscando con ahínco el premio de los tres puntos, presionando muy arriba y buscando, primero con Linares y luego con Owusu, un resultado más ambicioso.  Sin embargo, como en el primer periodo, el dominio de los oviedistas fue claudicando y los catalanes dispusieron de algunas ocasiones para adelantarse en el marcador. No obstante en los últimos minutos el Oviedo volvió a mejorar y buscó con valentía el gol de la victoria. Sin embargo, Owusu no consiguió acertar con la puerta de Ortolá en la ocasión más clara.

Juan Carlos. En su línea. Dudo en algunos balones por alto, pero por contra salvó al equipo con un par de intervenciones de mérito.

Cotugno. Irregular. Algunos despistes en defensa y una colección de centros defectuosos en ataque conforman su actuación más floja de los últimos partidos.

Verdés. Al límite. Cargó con una tarjeta excesivamente rigurosa todo el partido, pero jugó con la contundencia habitual.

Carlos Hernández. Goleador. Un partido sobrio y efectivo. Sufrió con la velocidad de los delanteros barcelonistas, pero supo cumplir.

Christian. Desapercibido. En defensa simplemente cumplió. En el gol de Arnáiz, tras la blandura de ambos centrales, estuvo algo contemporizador.

Folch. Cansado. Sin la clarividencia de otros días. Parece estar necesitando un descanso.

Forlín. Mejorando. Va a más. Cortó sin rehuir el choque y jugó con sencillez.

Pucko. Desasistido. No tuvo ocasión de explotar su velocidad y trabajó más en defensa que en ataque.

Aarón. Desubicado. En el centro empezó apuntando cosas, pero sin llegar a culminarlas. En la banda pareció estar más cómodo.

Berjón. Gris. Alguna pincela, pero sin consistencia. Se espera mucho de él, pero no siempre puede estar al nivel de los primeros partidos.

Toche. Luchador. Peleo sin fortuna y sin asistencia todo el partido.

Linares. Su entrada coincidió con los mejores momentos azules. Contribuyó al empuje azul.

Owusu. Bullidor. Buscó su ocasión, la tuvo, pero no consiguió acertar con la puerta.

Mossa. Sin tiempo.

El conjunto de Anquela sigue compitiendo en cada partido. Siempre tiene sus opciones en los encuentros y ningún rival, salvo la segunda parte del Zaragoza, ha sido netamente superior a los azules. Las bajas continúan penalizando al equipo y sin embargo las sensaciones siguen siendo buenas. Puede ganarse, empatarse o perderse, pero el Oviedo da la cara y lucha cada partido de tú a tú ante los rivales, tanto en casa como fuera. Lo mejor está por llegar.