jueves, 7 de septiembre de 2017

Real Oviedo-CD Numancia. Crónica. La Copa sigue siendo esquiva.

Esta temporada la diosa Fortuna está dando la espalda al Real Oviedo. Lo que se traduce en derrotas injustas, como la de este miércoles en Copa ante el Numancia, y un sin fin de lesiones, incluso durante los calentamientos -Edu Cortina, en un intento de remate de cabeza-. Juan Antonio Anquela, en medio de este via crucis, presentó para este envite un once novedoso en el que solamente tres hombres repetían respecto del pasado domingo: Folch, Cotugno y  Linares; junto a ellos varios jugadores sin muchos minutos de la primera plantilla, un debutante recién llegado -Yeboah- y dos integrantes del filial: Prendes y Asier, sustituto del desafortunado Cortina. Los locales salieron algo despistados en un principio, lo que aprovechó el Numancia para hacerse con el control del partido. Tras una primera ocasión bien desbaratada por Herrero, los castellanos se adelantaron por medio de Mateu, quien recogió un rechace de la defensa azul para batir a Herrero con un disparo cruzado que eludió un verdadero bosque de piernas. A partir de ese momento, los oviedistas poco a poco fueron tomando el control del juego y creando ocasiones: dos de Yeboah que desbarató Aitor Fernández y un buen disparo de Folch desde la frontal del área que se estrelló en el palo.

La segunda parte siguió con las mismas coordenadas con las que terminó la primera: un Oviedo voluntarioso que creo ocasiones -Yeboah. Pucko, Rocha-, pero sin acertar a marcar. Ni siquiera tras un riguroso penalty sobre Linares que el propio delantero se encargó de lanzar. Su disparo, fuerte y centrado, salió por encima del larguero. Poco a poco, con el paso de los minutos y las sustituciones -Forlín por Asier, Steven por Folch y Lucas por un aparentemente renqueante Yeboah- el juego del Oviedo se fue espesando hasta quedar reducido a meros lanzamientos largos que los defensas sorianos defendían sin dificultades. En los minutos finales, con el Oviedo volcado sobre la meta vistante, el Numancia tuvo varias contras en superioridad para sentenciar el partido, pero no los sorianos no supieron aprovechar las mismas y el partido terminó con la victoria mínima y la correspondiente eliminación azul. El equipo fue, a pesar de los cambios y de las novedades, reconocible en gran parte del encuentro. Se mostró, sin realizar un gran juego, superior a su rival, aunque pecó de falta de contundencia de cara al gol.


Herrero: Promesa. En el gol no pudo hacer nada. En ocasiones se le vio algo nervioso en un debut que en un cómputo general pareció positivo.

Cotugno. En  rápida progresión. El uruguayo cada partido va claramente a más. Hoy por hoy, indiscutible.

Valentini. Falto de confianza. Con imprecisiones y dudas. Lejos de su verdadero nivel.

Prendes. Cumplidor. El canterano despachó un partido correcto. Bien en los cortes, flojeo a la hora de sacar el balón jugado.

Mossa. Reivindicativo. Buen partido, con llegadas incesantes, veloces y con sentido. Su suplencia es un misterio para el aficionado.

Folch. El metrónomo del equipo. Hoy retrasó en muchas ocasiones su posición para ayudar a los centrales a sacar el balón aseadamente y ayudo a llevarlo al área rival. El Oviedo juega a lo que Folch juega.

Rocha: Dos caras. Cerró  huecos bien, lucho, corrió, cortó mucho juego y fue un baluarte en fase defensiva. A la hora de jugar el balón alternó aciertos y errores.

Pucko: Desaprovechado. Pegado a la línea de cal apenas recibió juego en condiciones para explotar su velocidad.

Aiser. Verde. Le falta al canterano un trecho todavía para competir en fútbol profesional, pero es con minutos como irá adquiriendo la madurez que le falta.

Yeboah. Velocidad. El ghanes pusó velocidad y chispa a todas sus acciones. Valiente en el choque y generoso en el esfuerzo. Tuvo tres ocasiones que no logró transformar. En plena forma y adaptado al equipo puede ser una pesadilla para el lateral de turno.

Linares: Luchador. Trabajo intenso y encomiable sin suerte. Se fabricó un penalty que luego erraría.

Forlín: Canchero. Lejos todavía de su mejor versión, pero se reconoce a un futbolista que sabe qué hacer en cada momento.

Steven y Lucas. Sin tiempo para mucho, evidenciaron que necesitan más experiencia para competir a este nivel.

Así pues para el Real Oviedo se terminaron las distracciones en la temporada. Ante los hombres de Anquela solo queda la liga como objetivo. Treinta y nueve partidos complicados por delante ante rivales correosos y experimentados. Pero ahora solo hay ojos para el próximo sábado: otra vez un derby en Asturias tras muchos años de barro y sinsabores. Y es que hemos vuelto.