domingo, 27 de agosto de 2017

UD Almería-Real Oviedo. Crónica. Más que un empate.

Un empate. El Oviedo se trae de Almería un empate con el que estrena su casillero de puntos de la temporada. Tal vez parezca poco botín, pero lo importante en este caso son las sensaciones, la imagen que sigue transmitiendo el conjunto de Anquela. Los azules, a pesar de la sensible baja de Ñiguez durante el calentamiento, saltaron al Juegos del Mediterráneo con las ideas claras y con una evidente determinación. Nada que ver con el equipo timorato e inseguro de los últimos tiempos fuera del Tartiere. El Oviedo fue un conjunto sólido y controló el juego con mucha jerarquía en esos primeros 45 minutos. El centro del campo carbayón superaba con claridad a los almerienses, permitiendo numerosos acercamientos a la meta blanquirroja y sin pasar apenas apuros en el propia retaguardia, más allá de algún disparo lejano de los andaluces. El balón jugado con criterio en triangulaciones rápidas y con incorporaciones continuas de los laterales, la presión alta y la determinación mostrada en todas las acciones por los oviedistas -el reconocible estilo de Anquela- maniataron a un Almería que sufría para realizar su juego. El encuentro se fue al descanso con tablas en el marcador, pero no en el juego.

La segunda parte se inició con los mismos parámetros que la primera. Un Oviedo dominador y con determinación obtenía premio a su mejor juego y su superioridad a los 10 minutos de la reanudación cuando Toché habilitaba a Berjón quien con un toque sutil vencía la resistencia de René y adelantaba a los visitantes en el marcador. Se hacía justicia a lo visto hasta el momento sobre el irregular césped del Juegos del Mediterráneo. Sin embargo, como hace una semana, los rivales de los oviedistas nivelaron rápidamente el tanteador en un disparo lejano y el partido a partir de ese momento se igualó algo más; un poco porque el Almería tras el empate dio un paso adelante y otro poco porque los oviedistas comenzarón a acusar el esfuerzo realizado en la bochornosa noche andaluza. De todos modos los asturianos, tocados fisicamente por el calor y el despliegue realizado, aún tuvieron arrestos para poner en dificultades en un par de ocasiones la meta local.

Juan Carlos: Poco trabajo y bien resuelto. Salió un par de veces con autoridad. En el gol su reacción pareció una pura formalidad quedando la sensación de que quizá pudo hacer algo más. Solo quizá.

Cotugno: Sólido atrás, algo confuso en las subidas, pero mejorando la actuación previa.

Carlos Hernández: Contundente y sobrio, algo acelerado dentro del área lo que pudo costar algún disgusto. Salida de balón algo confusa en ocasiones.

Verdés: Centrado, concentrado y contundente. Bien, mostrando el central que realmente es.

Christian: Cumplidor en defensa y con escasa aportación ofensiva.

Folch: Soberbio, tanto en el corte como en la distribución. Cuando faltaban las fuerzas, continuó sosteniendo al equipo.

Rocha: Trabajo oscuro y continuo de corte y apoyo. Sacrificada labor en favor del colectivo.

Hidi: El húngaro tiene clarividencia para poner el balón en el sitio adecuado en cada momento. Parecen faltarle todavía algo de velocidad y fondo.

Diegui: Velocidad y entrega a raudales. Por su banda llegó el Oviedo con más peligro y regularidad.

Berjón: El mejor del partido. De seguir en esta línea será un jugador diferencial en la categoría. Todo lo que hace tiene sentido.

Toché: Lucha sin premio. Aún le falta mejorar su forma. De todos modos, asistió a Berjón en el gol. Acabó fundido.

Viti: Desparpajo y velocidad. Realizó algunas acciones de mérito en el peor momento del equipo.

Mariga: Accidentado debut del africano que derrochó ganas, esfuerzo y con visibles detalles de calidad. Cuando alcance su forma adecuada, será un baluarte.

Linares; Tuvo poco tiempo y, como siempre, no se guardó nada.


En resumen, las buenas sensaciones de la semana pasada se reafirmaron en la primera salida: hay equipo, hay entrenador, hay un patrón de juego y, por tanto, hay esperanzas renovadas.


@ricardo9467