lunes, 9 de enero de 2017

Una broma de mal gusto.

Alcorcón, Huesca...y ahora Sevilla Atlético, ayer en el Sánchez Pizjuán se vivió un partido en el que sólo un equipo salió a jugar desde el primer minuto de juego y sin especulaciones, y no, no fue el Real Oviedo.

Lentitud, falta de concentración, sin intensidad, dormidos y sin reacción, estos son algunas de las palabras con un denominador común, el Real Oviedo de 2016-17. Un Oviedo que ayer caía 5-3, tras encajar un 3-0 en la primera parte y, que con la entrada de Berjón y Toché, lograba maquillar el resultado. El técnico malagueño salía con un experimento, otro más, con Ortiz y Nando en bandas, Erice, Rocha y Torró en el medio, y con Linares en la punta de ataque.


Volvemos a estar en la misma situación, la de la etapa de Generelo, en la que da la sensación que ciertos jugadores juegan por decreto y otros también se quedan sin convocar por el mismo motivo. Muy mal tiene que estar Esteban para que no pueda jugar por delante de Juan Carlos, quien lleva 25 goles encajados, cifra muy lejana a los 14 que, por ejemplo ha recibido el Levante. En defensa el equipo sigue haciendo aguas, la banda derecha ayer fue un auténtico coladero, mientras que los centrales, como casi siempre, volvieron a hacer aguas. 

Se necesita, y esto es opinión, un entrenador de verdad, que sepa cambiar las cosas y cambiar dinámicas. Se empieza a ver cosas que no gustan, como que Hierro diga que el "ridiculo" no fue por falta de preparación sino por falta de orgullo. Robles, Generelo y ahora Hierro. Desde luego que esto es una broma de mal gusto.