lunes, 7 de noviembre de 2016

REAL OVIEDO-CD LUGO. Crónica.

 
Real Oviedo   Lugo
53% Posesión del balón 47%
1 Goles 1
3 Tiros a puerta 2
9 Tiros fuera 6
1 Paradas del portero 2
8 Saques de esquina 3
1 Tarjetas Amarillas 3
0 Tarjetas Rojas 0
13 Faltas 20


El Oviedo, mucho, mucho tiempo después, vuelve a situarse en posición de ascenso directo a Primera División. Obviamente queda mucho y las dificultades aparecerán, pero esta semana, encaramados a esa posición de privilegio, nadie podrá quitarle esta satisfacción a todos los estamentos del club. Se lleva disputado un tercio de competición y el puesto es anecdótico pero no irrelevante: el equipo, tras unas semanas de confusión y casi zozobra, ha recuperado el paso y cada jornada que transcurre parece más firme y convincente. Sin jugar bien por el momento, cierto es. Pero entregando a cambio orgullo, valor y garra. Y con esos ingredientes el público ovetense no necesita más..

El partido se inició con un Oviedo dominador y que controlaba la pelota. Hubo algún acercamiento peligroso e incluso un gol anulado a Linares. Sin embargo, poco a poco el Lugo imponía su juego de toque y se convertía en dominador del encuentro. Además, en la primera aproximación de los lucenses al área de Juan Carlos, tuvieron el acierto y la fortuna de convertir el primer gol del partido por medio de Seoane tras un desafortunado rebote en Verdés. La jugada, por banda izquierda, se desarrolló sin que en ningún momento los jugadores del oviedo interfieran o molestaran lo más mínimo a los atacantes gallegos en su avance. Un mal: la excesiva permisividad defensiva que regularmente aparece en la defensa azul. A partir de ese momento, los de Sanpedro se hicieron dominadores del juego, aunque tan solo volvieron a mostrar sus garras en un mano a mano de Joselu con Juan Carlos, con remate demasiado cruzado del delantero del Lugo. El Oviedo, por su parte, excesivamente aculado Torró sobre los centrales y estos sobre la línea del área, solo recuperaba la pelota en zona defensiva, demasiado lejos de la puerta rival. Toché era una isla desatendida y solitaria entre los centrales gallegos.

La segunda parte fue radicalmente distinta. El conjunto de Fernando Hierro dio un paso al frente y empujó al Lugo contra su propia meta. La presión de los azules, gracias a un derroche y a una entrega encomiables de sus hombre, era insuperable para los visitantes que se limitaban a defenderse como podían. Y así empezaron a llegar las ocasiones, los corners y las faltas a favor de los locales. A medida que estos segundos 45 minutos se desarrollaban, más injusto iba pareciendo el resultado parcial. El Oviedo, alentado por la grada, seguía en su labor sin premio hasta que a dos minutos del final, Verdés, protagonista en ambos goles, acertaba a embocar una pelota perdida en el area lucense. Sin tiempo para más concluyó el encuentro. Los jugadores carbayones fueron despedidos por su afición con una merecida ovación. El juego llegará: la entrega y el compromiso están garantizados

Partido de identificación total de la afición con un equipo que lo entrego todo, sobreponiéndose a cuantas dificultades le salían al paso: un rival correoso que se adelantó en el marcador en su primera ocasión, un terreno de juego que si bien no estaba tan mal como se presuponía tampoco daba para florituras y, finalmente, un colegiado que demostró el porqué de su descenso a final de la temporada pasada. Con estos mimbres, esa actitud y esa comunión entre el equipo y la grada todo es posible esta temporada.



Twitter: @ricardo9467