lunes, 3 de octubre de 2016

REAL OVIEDO-CD NUMANCIA. Crónica.

Real Oviedo   Numancia
43% Posesión del balón 57%
2 Goles 2
7 Tiros a puerta 3
5 Tiros fuera 7
1 Paradas del portero 5
4 Saques de esquina 8
1 Fueras de juego 2
3 Tarjetas Amarillas 3
0 Tarjetas Rojas 0
1 Asistencias 1
13 Faltas 10

En el partido de este domingo el Real Oviedo sumó un punto insuficiente pero justo visto el transcurrir del encuentro. El Numancia se mostró como el conjunto rocoso y sólido que se preveía, aderezado su juego con un Julio Álvarez que destiló calidad en cada una de sus apariciones. Fernando Hierro mantuvo el esquema que tan bien había funcionado en Cádiz -el 1-4-1-4-1- aunque introduciendo en el once de inicio más cambio de los que podría esperarse. Christian Fernández suplió al lesionado Peña; Bedia entró por Erice y Michu suplió a Nando. Buscaba el entrenador malagueño -sin duda- un mayor control del juego y más capacidad de combinación, aceptando de principio mermas en la recuperación de la pelota y en arropamiento defensivo. El experimento condujo a que el equipo castellano dominase el encuentro desde una mayor posesión (57%-43%) y un mayor control del juego: hasta 8 saques de esquina efectuaron los visitantes por 4 de los locales. A los azules, prácticamente sin bandas, le costaba sobremanera progresar, aunque las contadas ocasiones en las que lo conseguía la tripleta Michu, Toché y Linares conseguía forzar a la defensa de los sorianos creando sensación de peligro cada vez.

La defensa carbayona concedía, merced a un balón parado al poco del inicio y a un error grosero de Óscar Gil al poco de la reanudación, dos goles a los de Elustondo. Estas ventajas fueron rápidamente anuladas en ambas ocasiones por los azules gracias a dos internadas por banda, de Fernández y Nando, que Toché y un defensa numantino convirtieron en las igualadas oviedistas. La propuesta azul condujo a un partido de ida y vuelta en la que los sorianos se encontraron más cómodos que los locales en casi todo momento. Tras la sustitución de Michu, la polvora azul pareció agotarse y no tuvo lugar apenas el arreón esperable del equipo de casa en el final del partido. El resultado final puede considerarse justo en consideración a los méritos de unos y otros.

Tras ocho jornadas es un hecho que el Real Oviedo no acaba de encontrar la tecla ni el patrón de juego que le de consistencia y con ello una cierta regularidad. Los rivales siguen encontrando a Juan Carlos -un portero mucho más que solvente- con demasiada facilidad; los balones parados siguen suponiendo jornada tras jornada un lastre para los de Hierro y la elaboración del juego resulta desmadejada y poco fluida. Se adivinan las posibilidades de la plantilla, pero el conjunto sigue sin lograr una velocidad de crucero suficiente. Sin embargo hay esperanza, los 15000 aficionados que hoy acudieron al Carlos Tartiere alentaron en todo momento y ayudaron a los suyos en los instantes más comprometidos. Y con una afición así, más pronto que tarde los azules terminarán por despegar y ofrecer todo lo que por el momento solamente apuntan.



Twitter: @ricardo9467