domingo, 16 de octubre de 2016

GIRONA FC-REAL OVIEDO. Crónica


Girona   Real Oviedo
55% Posesión del balón 45%
0 Goles 0
2 Tiros a puerta 0
10 Tiros fuera 6
12 Total tiros 6
0 Paradas del portero 2
5 Saques de esquina 3
3 Fueras de juego 0
1 Tarjetas Amarillas 6
0 Tarjetas Rojas 0
12 Faltas 22


Cuarto partido consecutivo del Real Oviedo sin perder. El conjunto carbayón obtuvo un meritorio empate en un estadio complicado y de nuevo Juan Carlos -portero que sigue dando puntos con excelentes actuaciones- resultó imbatido. Partido serio el de los de Fernando Hierro, que es tanto como decir que se disputó un encuentro feo, luchado y sin demasiadas ocasiones de gol. La firmeza del conjunto asturiano, parece evidente, parte desde la premisa de no recibir goles y aprovechar, cuando se pueda, las características incisivas de sus hombres de arriba.

La alineación del Real Oviedo fue la esperada con el ingreso de Óscar Gil por el lesionado Verdés. De inicio, como suele ser norma, los locales salieron con una fuerte presión, con mayor intensidad y consiguiendo con todo ello que no le durase apenas la pelota a los ovetenses. El Girona, más intenso, no llegó a plasmar en oportunidades ese dominio y poco a poco los azules fueron equilibrando el juego. Se sucedían las pérdidas con numerosas imprecisiones. Tras una buena jugada de Linares, tuvieron los carbayones la primera oportunidad con un tiro desviado de Michu. Los asturianos, tras la salida en tromba de los locales, se encontraban cómodos y apenas sufrían. El juego del Oviedo, quizá en exceso, consistía en balones largos a las referencias de Toché y Michu. En esos instantes de control oviedista, Linares, muy activo, puso un balón a Toché que remató fuera por poco en la mejor oportunidad visitante de todo el partido. En los minutos finales de la primera etapa, el Girona recuperó el mando del encuentro. En una jugada por banda derecha, Portu remató duro y abajo, permitiendo a Juan Carlos lucirse con la parada de la tarde. Algunas faltas imprudentes en la frontal y las consabidas concesiones en los balones aéreos pusieron en riesgo el resultado antes del descanso, pero los delanteros gerundenses no atinaron con la puerta azul.

En la segunda parte el Real Oviedo salió dominador y con posesiones largas. Pero fue un espejismo. A los pocos minutos el Girona inclino el campo definitivamente hacia la puerta asturiana, pero sin verdadera profundidad. Todo se fue en una cerrada lucha, empuje y presión en el centro del campo. Las escasas ocasiones de este periodo fueron catalanas, aunque Juan Carlos no tuvo que volver a internir decisivamente. A mediados de este tiempo los oviedistas dieron por bueno el empate y se limitaron a defender las acometidas rojiblancas. Un susto para el corazón de los oviedistas en la prolongación cerró el partido con el justo reparto de puntos.

Fernando Hierro ha conseguido un conjunto firme -salvo en los balones áereos- al que resulta complicado batir. Por el momento, cierto es, la faceta ofensiva no se desarrolla con la fluidez deseable, pero eso es algo que se irá consiguiendo con el transcurrir de las jornadas y con la confianza que van dando los resultados. El rumbo por el momento, con los lógicos traspiés, parece el correcto. Queda un mundo.


Twitter: @ricardo9467