viernes, 23 de septiembre de 2016

REAL OVIEDO-REUS DEPORTIU. Crónica.

54% Posesión del balón 46%
3 Tiros a puerta 1
5 Tiros fuera 5
0 Paradas del portero 3
0 Saques de esquina 4
1 Fueras de juego 0
2 Tarjetas Amarillas 3
0 Tarjetas Rojas 0
3 Sustituciones 3
20 Faltas 11

El partido de hoy del Real Oviedo marca una tendencia en el devenir inmediato del equipo en la temporada: hablamos de un conjunto desnortado, sin un sentido de juego claro, con enormes dificultades para convertir sus escasas ocasiones en gol y que, por contra, ve violentada su poteria sin que los rivales hagan excesivos méritos por conseguirlo. El Reus hoy, un conjunto con buen manejo de pelota, bien colocado en el campo y con una encomiable actitud en todos sus jugadores, se encontró con una victoria que visto el devenir del encuentro supera con mucho sus expectativas más altas. El Oviedo controló el juego, bien es cierto que sin excesiva profundidad, disfrutó de un puñado de ocasiones claras que no terminaron en gol por muy poco y en defensa no concedió más que dos ocasiones a su encerrado rival. Y con todo, los azules perdieron el partido. Una nueva muesca en el desánimo de la afición y en la confianza de la plantilla.

Fernando Hierro introdujo con una pequeña revolución en la alineación inicial: parte obligado por las molestias gástricas de Torró y parte por propia decisión técnica: la suplencia de Erice y Nando. Bedia, Rocha y Alaniz fueron los reemplazantes en el inicio. El juego del equipo, con más manejo que otras veces, siguió pecando de falta de profundidad y de escasa contundencia a la hora de materializar los escasos acercamientos con peligro. Alaniz, Rocha -con un chut al palo- y Toché en un par de ocasiones pudieron adelantar a los azules, pero no atinaron con la meta catalana. El Reus apenas en una ocasión se acercó a comprobar si Juan Carlos seguía en su puesto.

En la segunda parte el Oviedo estuvo más espeso. Las prisas y los nervios trajeron como consecuencia más errores en el juego. El balón no llegaba arriba donde Michu y Toché eran un par de náufragos en medio de la poco exigida defensa catalana. Nando, Erice y Linares fueron los cambios introducidos por el técnico local pero las imprecisiones en el pase fueron en aumento en los oviedistas con el correr de los minutos. El partido parecía abocado al empate a nada con un Oviedo incapaz de acercarse a la puerta catalana y con un Reus que daba por bueno el empate cosechado a pesar de parecer más entero físicamente que los azules. La puntilla la puso Mayo adelantándose a todos en una falta botada en el último segundo por los de Natxo González para hacer el único gol del encuentro. Ni siquiera hubo tiempo para sacar de centro. La grada despidió a los suyos con algunos pitos.

El equipo está en un mal momento y como consecuencia de ello los jugadores rinden muy por debajo de sus posibilidades. Cada nuevo resultado negativo ahonda en esa dirección y además carga negativamente el ambiente del entorno. La solución única: un buen resultado que de confianza y tranquilidad. A partir de ahí el equipo recuperará su nivel y comenzará a recuperar sensaciones.


Twitter: @ricardo9467