lunes, 5 de septiembre de 2016

REAL MALLORCA-REAL OVIEDO. Crónica.

 
Mallorca   Real Oviedo
59% Posesión del balón 41%
0 Goles 0
6 Tiros a puerta 0
9 Tiros fuera 7
0 Paradas del portero 6
14 Saques de esquina 0
2 Tarjetas Amarillas 3
0 Tarjetas Rojas 0
14 Faltas 16

Cuando las estadísticas de un partido indican que un equipo no ha conseguido tirar a puerta ni en una sola ocasión -por 6 del rival-, que no ha conseguido disponer ni de un córner -por 14 del rival- y que aún así el resultado final ha sido empate, hay que concluir que el punto obtenido es mucho mayor botín del que marcan los merecimientos de unos y otros. Eso ha ocurrido hoy: el Real Oviedo ha disputado un pésimo partido en el Iberostar Estadi y sin embargo se trae para casa un punto más y su meta imbatida por segunda jornada consecutiva. Bien es cierto que en el fútbol los goles no se merecen, se marcan, pero tampoco se puede cerrar los ojos a la realidad: el Oviedo hoy no jugó a nada y naufragó en todas las líneas salvo en la portería donde Juan Carlos sigue marcando un gran nivel en cada una de sus actuaciones. La defensa fue superada continuamente por los jugadores bermellones, con el agravante de que muchas de las ocasiones insulares eran facilitadas por pérdidas en la salida del balón en la propia línea de zagueros. Los dos mediocentros y los extremos se aculaban continuamente contra los centrales, sus circulaciones eran lentas y previsibles y quedaban continuamente desligados del resto del equipo. Los delanteros corrían más hacia atrás que hacía adelante y los pocos balones que recibían eran balonazos sin opción alguna de jugada. Nadie ejercía la función de enlace y solamente la velocidad de Nando creaba el espejismo de que el conjunto de Hierro tenía en mente la portería mallorquinista.


Al principio de la segunda parte y tras los cambios, especialmente con las incorporaciones de Bedia y Alaniz, el conjunto de la capital del Principado pareció mejorar durante algunos minutos, pero enseguida el equipo volvió a caer en las imprecisiones y la mala colocación. Así que el chaparrón local continuó hasta el mismo pitido final del arbitro.

 
En el tercer partido de liga el equipo evidenció los costurones de conjunto en formación y fue superado con claridad por un rival bien trabajado y con variantes pero terriblemente inoperante ante la meta rival. Fernando Hierro tiene trabajo por delante: resolver la frialdad ya crónica con la que se afrontan las primeras partes, conseguir que ante una presión fuerte arriba como la que ejerció el Mallorca hoy el balón circule con más velocidad y criterio y, finalmente, que los delanteros no se queden cortocircuitados del resto del equipo. Con todo se obtuvo un punto que refrenda al grupo y le inyecta moral de cara a futuros compromisos. Y es que el mal juego con puntos sabe bastante mejor.


Twitter: @ricardo9467