lunes, 19 de septiembre de 2016

GETAFE CF-REAL OVIEDO. Crónica.

 
GETAFE   R. OVIEDO
53% Posesión del balón 47%
2 Goles 1
6 Tiros a puerta 3
8 Tiros fuera 6
14 Total tiros 9
2 Paradas del portero 4
8 Saques de esquina 4
0 Fueras de juego 1
2 Tarjetas Amarillas 2
1 Tarjetas Rojas 0
13 Faltas 13
 
El Real Oviedo dejó este domingo algunos jirones más de su crédito en el Coliseum Alfonso Pérez de Getafe. El equipo tuvo el acierto de ponerse por delante en el marcador a las primeras de cambio y luego controlar el juego ante un rival que con el paso de los minutos crecía en ansiedad y atolondramiento. Los primeros 45 minutos fueron un paseo para los de Hierro: controlaban el balón con cierta comodidad, abortaban todo acercamiento azulón a su portería y dominaban el marcador y el juego. Mientras, la grada local iba tendiendo al desánimo y parecía pronta a volverse contra los suyos. Desde el partido en Zorrilla no se veía a los carbayones en un partido fuera de casa con la solvencia y el buen hacer de esa primera mitad. De reprochar algo al equipo en ese periodo quizás sería su falta de ambición. El rival estaba hiperventilado desde el gol de Torró y un Oviedo crecido no aprovechó su superioridad en estos minutos para rematar el partido, limitándose a dejar correr el tiempo para alcanzar el descanso sin contratiempos. Y así fue.

El segundo acto tuvo una puesta en escena previsible: el Getafe, muy exigido por su trayectoria previa en liga y por el marcador, salió con ganas de igualar el tanteador. Y con eso: un poco de intensidad y ganas, le fue suficiente a los madrileños para empujar a los oviedistas contra su portería y comenzar a rondar el empate. A los cinco minutos, en una internada por la banda izquierda de la zaga oviedista -un quebradero de cabeza hoy- hubo un balón al área -donde se apelotonaban 8 jugadores del Real Oviedo- y Paul Anton desde la frontal del área grande y sin ninguna oposición acertó a colocar su zapatazo en la escuadra izquierda de Juan Carlos que nada pudo hacer por evitar el tanto de los de Esnáider. Y con el gol el Getafe creyó. Y con el gol los de Hierro empezaron a titubear y se convirtieron en el equipo melidroso, blando y superable que vimos en Mallorca o Murcia. Y los del Coliseum Alfonso Pérez comenzaron a llamar a la puerta de la victoria, golpeando siempre por la banda izquierda asturiana. Y el Oviedo empezó a pasarlo mal. Hasta que a falta de 6 minutos para el final, la enésima intenada por banda derecha getafeña fue culminada de tacón en área pequeña por Molina. La remontada que significaba la primera victoria del Getafe en liga estaba servida. En el estertor del partido, en una pugna de Linares con la zaga el balón salió rebotado, pero el palo fue su único premio.

El Real Oviedo dejó ir hoy un partido en el que lo tuvo todo de cara y en el que sin embargo no pudo, o no supo, terminar de consolidar su ventaja y terminó siendo derrotado con justicia. El equipo, que jugó una aceptable primera parte, en cuanto el partido se puso peliagudo pareció claudicar y sumirse en una incomprensible desbandada general. El conjunto de Hierro, que en casa tiene un desempeño a la altura de las expectativas, naufraga por el momento en sus salidas donde se ve superado con claridad por rivales con problemas de juego y clasificatorios. El equipo oviedista parece carecer de carácter para confrontar partidos lejos del Carlos Tartiere. En cuanto los rivales aprietan, los azules parecen fundirse y son quebrados con cierta facilidad. Queda mucha liga, es obvio, pero no es menos cierto que a Hierro le queda mucho trabajo por delante. Y mientras, el calendario sigue avanzando.


Twitter: @ricardo9467