domingo, 8 de mayo de 2016

UE LLAGOSTERA-REAL OVIEDO. CRÓNICA.

LLAGOSTERA   REAL OVIEDO
48% Posesión 52%
5 Tiros a puerta 6
3 Tiros fuera 10
4 Córners 4
1 Fueras de juego 2
3 Tarjetas amarillas 0
24 Saques de banda 34
4 Paradas del portero 3
12 Faltas 10



El partido del Real Oviedo ante la débil y necesitada Llagostera no es más que la repetición de otros tantos episodios parecidos vividos esta temporada. Los azules saltaron al campo 45 minutos más tarde que sus rivales y con el tanteador ya en desventaja. Luego con los locales con viento a favor se produjo la reacción azul que igualó algo las cosas en la segunda parte.  Así se crearon algunas ocasiones claras, pero esta vez el balón no entró y el rival en una contra apuntilló el resultado. La falta de rebeldía ante el hundimiento tal vez tenga su apunte más nítido en el hecho de que los azules no recibieron en todo el partido ni una sola tarjeta amarilla. Nada nuevo bajo el sol carbayón. Probablemente el resultado sea excesivo castigo para los méritos y los deméritos de unos y otros pero cuando se regala media parte apenas puede esperarse otra cosa.

El resultado de este sábado en Palamós no fue más que la constatación de la línea descendente que ha emprendido el equipo de un tiempo a esta parte. La liga parece habérsele hecho demasiado larga al Real Oviedo que está fallando en el momento clave de la competición. Como consecuencia es probable que el lunes los oviedistas se levanten por primera vez en muchas jornadas fuera de los puestos de playoff. Era algo que se veía venir desde hace algunas semanas. Algunos resultados puntuales positivos junto con los repetidos tropiezos de los rivales sirvieron para maquillar y retrasar algo este lento declive azul. Queda todavía tiempo, repiten como un mantra los adictos a la esperanza. Sin embargo las sensaciones, como las que deja el partido de ayer, no respaldan ese optimismo. El Real Oviedo presenta síntomas de descomposición que más que probablemente vayan a más: el equipo no se sabe bien a qué juega y sigue regalando los primeros tiempos; el entrenador parece desorientado y sin terminar de encontrar la manija y la afición parece estar a punto de perder la paciencia. En suma, todo pinta feo para lo que resta de temporada, a no ser que algo o alguien vire radicalmente el rumbo de la nave azul. Y a falta de cinco jornadas y vistos los precedentes de la temporada eso se antoja labor poco menos que imposible.


Twitter: @ricardo9467