lunes, 2 de mayo de 2016

REAL OVIEDO-CÓRDOBA CF. Crónica.

La crónica del partido que enfrentó al Real Oviedo y al Córdoba este domingo es muy fácil de hacer o muy difiícl. Según cómo se mire. El partido no tiene en principio más que una sola lectura: el Córdoba fue mejor a lo largo de lo 90 minutos de juego. Sin paliativos y sin concesiones. Dominó el juego y la posesión, combinó, puso el fútbol y las ocasiones. Además, por si esto fuera poco, disputó toda la segunda parte en superioridad numérica merced a la expulsión de Verdés en los últimos minutos de la primera parte. La tarjeta roja fue quizá justa, pero muy rigurosa. El rasero del colegiado fue especialmente severo con el defensor azul y mucho más indulgente con otros jugadores en otras acciones del juego. Por otro lado el oviedista debería -experiencia tiene- dejar de jugar a la ruleta en cada entrada que realiza. Por su bien y por el del equipo.

Con todos estos condicionantes positivos a favor al equipo andaluz le faltó el acierto en la suerte suprema del fútbol: el gol. Unas veces la impericia de sus delanteros, otras veces el acierto de Miño y sus defensas, otras los palos y las más de las veces algún tipo de intervención sobrenatural se aliaron para que esta vez la puerta carbayona quedara incólume. Al Oviedo le fue suficiente con marcar en un barullo a la salida de un corner y luego atecharse atrás sin demasiado orden ni ningún concierto. El conjunto de Generelo se defendía por mera acumulación de efectivos permitiendo continuos centros laterales peligrosos. Se perdía el balón continuamente, a veces en zonas comprometidas, y los cambios realizados por el entrenador no parecieron tener influencia ninguna en el desarrollo del encuentro... y con todo se lograron tres puntos vitales que permiten al equipo seguir en el pelotón del play off y tener todavía en el horizonte las plazas de ascenso directo.

Los tres puntos obtenidos junto con el aliento continuo sin desmayo ni fisuras que llegaba desde la grada fueron las notas positivas de un partido mal jugado, mal planteado, pero luchado por todos y cada uno de los azules hasta la misma extenuación. En ese aspecto no se puede sino aplaudir a los jugadores. Mención especial merecen por su rendimiento: Miño -soberbio-, Josete -pidiendo titularidad a voces-, Erice -el incomprendido pero fundamental centrocampista azul- y Koné -cada día  más cerca de su verdadero nivel-.

Quedan 6 jornadas y el equipo parece cuesta abajo y desorientado, sin un plan definido ni siquiera con una alineación base clara. El juego es flojo, el momento físico de varios de sus puntales parece decaer semana a semana, la afición está de uñas... Y sin embargo ahí sigue el Real Oviedo: a tres puntos del ascenso directo y con opciones como el que más de luchar hasta el último día por el ansiado premio. Y todavía nos falta el gol de Cervero ¿Alguien se atreve a pronósticar en contra de este equipo adicto a la convulsión y la sorpresa?


Twitter: @ricardo9467