domingo, 15 de mayo de 2016

El Real Oviedo golea al Mirandes.

 

REAL OVIEDO

 

C. D. MIRANDÉS

55%

Posesión

45%

7

Tiros a puerta

2

4

Tiros fuera

11

4

Córneres

4

1

Fueras de juego

1

1

Tarjetas amarillas

1

3

Paradas del portero

3

18

Faltas

8

 

El cambio de rutina prepartido, con sesión mañanera y concentración desde el mediodía en un hotel, apuntaban factores para buscar un punto de inflexión, tras una semana procesando las dudas cosechadas en Llagostera y sembradas... ¡vale más no acordarse! 

El Real Oviedo salió con ganas, con la novedad de Linares acompañando a Toché en el ataque y con Bedia como pareja de Erice, sin intención de gestionar el tiempo ni el marcador, dispuesto a apurar sus opciones desde el principio. Fruto de esa actitud llegó el gol de Erice en el minuto 5 que, sin embargo, volvió a dar paso a la versión timorata y conservadora del equipo azul. 

Los de Miranda subían a presionar, cubriendo incluso el recurso de los pases al portero, y los capitalinos no lograban gestionar bien los huecos a espaldas de los burgaleses, que no lograron materializar las ocasiones que crearon.  Edu Bedia vio su ya proverbial tarjeta amarilla en el minuto 27.

 

El paso por el vestuario sirvió para afinar bastante los conceptos de los azules, que empezaron a descubrir y aprovechar los pases al hueco, los espacios, los cambios de juego, la velocidad y las penetraciones por las bandas. 

En el minuto 52 profundiza Susaeta por el extremo y centra al primer palo, donde se había situado Linares para recibir, que remata de espuela. El portero castellano despeja bien en primera instancia, pero Toché, que cubría el segundo palo, no perdona. Una jugada hilvanada mostraba el camino a seguir y también dio aire y desatenazó la creatividad y la iniciativa del Oviedo.   

Seis minutos después, una profundización de Toché sobre Borja Valle, que había visto bien el hueco entre los centrales, culminaba en el tercer gol. 

 

En el minuto 78 Susaeta hizo el cuarto, al transformar un penalti cometido por Galán (que vio la tarjeta amarilla) al evitar con la mano un remate de cabeza de Michel. 

 

Sangalli, libre de marca en el segundo palo, hizo subir el tanto del honor para los de rojo, que lo habían intentado durante todo el encuentro, a pesar de que el marcador en su contra se había ido abultando. Ya era el minuto 92.

Se volvieron a ver las dos caras que viene mostrando el equipo en las últimas jornadas: la rácana, capaz de llevar un balón desde el córner rival hasta el portero propio o de no acompañar la penetración de un extremo, ni para un posible remate ni para darle opciones de pase. Y la participativa, colaboradora (y brillante por momentos), en la que se crean huecos y opciones de pase que dificultan la defensa, se combina y se realizan esfuerzos generosos, bajando a defender u ofreciendo desmarques. Los resultados y los aciertos no se pueden garantizar, pero sin duda esta segunda versión es la que deseamos ver siempre.