domingo, 24 de abril de 2016

REAL OVIEDO-SOCIEDAD DEPORTIVA HUESCA. Crónica.


Real Oviedo
Huesca
68% Posesión del balón 32%
0 Goles 1
1 Tiros a puerta 4
11 Tiros fuera 5
3 Saques de esquina 1
2 Tarjetas Amarillas 4
0 Tarjetas Rojas 0
9 Faltas 19


Hoy el Real Oviedo no mereció la derrota, eso parece claro. El Huesca, un equipo limitado y luchador, aprovechó su ocasión, aguantó los envites desordenados e imprecisos de los azules y se llevó los tres puntos del partido y con ellos gran parte de las ilusiones de la hinchada local. 

El primer tiempo, flojo por parte y parte, presentó a un Oviedo dominado en varias fases por un Huesca sin intenciones ni ambición. A pesar del nerviosismo y de las imprecisiones de los locales, las ocasiones fueron cayendo del lado de los asturianos, pero sin que los delanteron atinaran con la porteria de Franco. El 4-1-4-1 dispuesto por Generelo daba buen control de juego al Oviedo, pero a cambio de sufrir en demasía en cuanto el balón era dominado por los oscenses. El conjunto azul llegaba bien a tres cuartos y por afuera, pero ahí morían los avances de los oviedistas por falta de ideas. La defensa, inédita por completo, controlaba con cierta solvencia las ofensivas aragonesas. Mención aparte merece el colegiado del choque, Jorge Valdés Aller, cuya actuación en esta primera parte fue cuando menos desconcertante en diversos momentos del choque.

La segunda parte se inició con el gol del Huesca tras un buen centro y un sobresaliente cabezazo de Fran Mérida al que Miño no pudo oponer ninguna resistencia. El gol reafirmó a los visitantes en sus intenciones mezquinas e hizo dar un par de pasos adelante a los locales. El Oviedo buscaba alocadamente el empate y tuvo, sin jugar bien, diversas ocasiones para equilibrar la contienda, pero no acertaba con la porteria en diversos remates peligrosos. Con las entradas de Linares, Hervías y Cervero -la ovación de la tarde- los de Generelo inclinaron definitivamente el campo hacia la portería de Franco, pero sin que su puntería mejorase. Y así, con la impotencia azul, las consabidas triquiñuelas de los visitantes y una grada que iba encendiéndose poco a poco en contra de los suyos, terminó un partido que aleja un poquito más las opciones del Real Oviedo de lograr el ascenso directo.

Sin la comunión completa de la grada y el equipo los resultados terminarán resintiéndose. Este Oviedo, tras todo lo vivido, apunta a depresión. El próximo domingo, ante el Córdoba, sabremos si el equipo definitivamente cumple con la temporada salvando la categoría, el mínimo exigido, o todavía puede aspirar a algo más. El ambiente que rodea al club desde luego no parece invitar al optimismo. Esperemos que la unidad que tan fuertes nos hizo en el pasado vuelva y nos permita seguir luchando por todo hasta el final de temporada.


Twitter: @ricardo9467