domingo, 13 de diciembre de 2015

CD MIRANDÉS-REAL OVIEDO, 1-2. CRÓNICA.



 

CD Mirandés   Real Oviedo
52% Posesión del balón 48%
1 Goles 2
3 Tiros a puerta 4
9 Tiros fuera 3
2 Paradas 2
10 Saques de esquina 8
3 Fueras de juego 0
2 Tarjetas Amarillas 2
0 Tarjetas Rojas 0
6 Faltas 5



Suma y sigue. El Real Oviedo sigue trepando posiciones en la Liga Adelante y ya es tercero, merced a su victoria en el difícil estadio de Anduva frente al Mirandés. El partido se movió en los parámetros ya conocidos de la esta liga: igualdad, lucha, presión encarnizada e importancia decisiva de las jugadas a balón parado. También el Real Oviedo se movió en las coordenadas habituales de esta temporada: inicio muy flojo de salida, poco control de juego en general, pero combinado con una enorme capacidad para dañar la meta rival. El Mirandés salió con mucha determinación y una enorme presión que sofocaba a los azules en sus tímidos intentos de progresión. El Oviedo sufría en esta fase del partido, pues se veía incapaz de contrarrestar el juego directo de los burgaleses. En un saque de esquina perfectamente ejecutado al segundo palo, Álex Ortiz conseguía superar a Peña y batir a Esteban. El marcador no era más que un fiel reflejo de lo que estaba sucediendo sobre el césped de Anduva. El decorado no cambió con el gol y el Mirandés siguió siendo el neto dominador del encuentro hasta el descanso, sin que el Oviedo apenas hubiese hecho acto de presencia.

En la segunda parte, Egea, al que no se le puede negar que casi siempre acierta con los cambios que necesitan los partidos, introdujo pronto a Font en lugar de un apercibido Borja Gómez para tratar de controlar más el balón y el juego y que el equipo tuviese más presencia en el área rival. Y así fue, poco a poco, no sin dificultades, los azules fueron equilibrando el juego hasta que en una falta lateral, aparentemente inocua, Susaeta con su habitual maestría colocó un balón de gol en el corazón del área que Toché supo aprovechar para poner la igualdad en el marcador. Lo peor había pasado y los oviedistas habían sobrevivido. La dinámica del partido había cambiado: cuatro minutos más tarde, con el rival todavía golpeado por el empate, Koné -trabajo incansable el suyo- robó un balón en mediocampo y aun trastabillado consiguió ponerlo en profundidad para que otra vez Toché, con un gran remate, culminase la remontada asturiana. A partir de ahí el Oviedo controló bien las acometidas de un desmelenado Mirandés y pudo en alguna contra clara haber sentenciado el encuentro, pero faltó puntería. Triunfo sufrido, pero convincente de un conjunto carbayón que fue superado por el rival en amplios periodos del encuentro pero al que finalmente supo remontar para conseguir tres puntos que le relanzan en la clasificación y en las esperanzas.

El Real Oviedo ocupa, merced a su victoria en Miranda de Ebro, la tercera plaza a tan sólo dos puntos de las plazas de ascenso. La trayectoria del equipo es claramente ascendente y el conjunto va ganando en confianza y aplomo a cada semana. Los talones de Aquiles del Oviedo sin embargo todavía están ahí: la salida al campo en general es fría, no consigue dominar durante muchas fases los encuentros y sigue recibiendo un número de goles muy elevado para un equipo que está a tiro de piedra del ascenso directo. Sin embargo, la contundencia frente a la meta rival de la que hace gala casi cada semana y su acierto en el manejo del balón parado sirven por el momento para compensar sobradamente aquellas deficiencias. La tabla dice que el Oviedo es tercero, pero hay que ser realistas, el undécimo clasificado -el centro de la tabla- está tan solo a cuatro puntos de los azules. Hay que seguir mejorando para lograr cuanto antes los puntos de la permanencia: el objetivo primordial este año. Y luego, ya veremos…


Twitter: @ricardo9467