domingo, 22 de noviembre de 2015

SD HUESCA-REAL OVIEDO, 0-1. Crónica.

 
Huesca Real Oviedo
46 Posesión 54
0 Goles 1
2 Tiros a puerta 3
11 Tiros fuera 10
2 Paradas 2
1 Saques de esquina 3
2 Fueras de juego 0
5 Tarjetas Amarillas 1
1 Tarjetas Rojas 0
12 Faltas 16



Un partido difícil de gestionar pues el condicionante del fuerte viento influyó sobre el juego complicándolo en exceso. El Oviedo dominó gran parte de los primeros 45 minutos con el aire en contra -gran mérito de los asturianos-. Enfrente el Huesca se limitaba a envíar balones en largo que complicaban en ocasiones a la zaga ovetense. Las escasas oportunidades de gol se repartían entre ambos conjuntos, aunque es probable que a los puntos los visitantes llegasen con cierta ventaja al descanso.

En la reanudación el partido siguió con la igualdad y las llegadas -más numerosas que en la primera parte- se repartían entre ambos onces a la espera de ver quien acertaba primero con las redes rivales. En el minuto 65 el encuentro cambió: Esteban tiró de veteranía -otros dirán de antideportividad- y el jovencísimo colegiado vallisoletano (23 años) compró la expulsión propuesta por el cancerbero avilesino y mandó a la ducha anticipadamente al oscense Iñigo López. En la jugada no había nada que amparase la roja, pero la roja llegó y el partido varió su rumbo: el Oviedo se vio ante la necesidad lógica de adelantar sus líneas en busca de la victoría por mor de la superioridad numérica. Sergio Egea, canchero y rápido de reflejos, retiró dos minutos después de la expulsión a Jonathan Vila -ya con tarjeta amarilla y en peligro de compensación inminente- dando entrada a Hervías. Toda una declaración de intenciones del técnico hispano-argentino. En el minuto 70 un penalti que pareció claro sobre Linares se fue al limbo. Poco después, con el equipo asturiano jugando ya descaradamente en campo contrario Esteban salvó un mano a mano ante el venezolano Machís, quien no aprovechó el habitual y flagrante despiste azul de cada partido. En los minutos finales los carbayones rondaron el gol, pero les faltaba atinar con el último pase. A falta de 5 minutos para el final, el arbitro se ganó definitivamente la ira de los locales al señalar como penalti una acción que no pareció merecedora de tanto castigo. Susaeta -de dulce- con certero disparo batía a Whalley. Los minutos finales fueron un quiero y no puedo de los aragoneses frente a un Oviedo que pudo haber redondeado el marcador en el descuento a poco que los delanteros azules hubiesen acertado en alguna de las tres contras clarísimas de las que disfrutaron. No fue así y el encuentro se cerró con un 0-1 que seguramente acababa premiando al equipo que más quiso y más empujó buscando la victoria durante los 90 minutos de partido.

Tres puntos más y el Oviedo vuelve a meterse en los puestos privilegiados de la clasificación mostrando cada vez más una cara defensiva firme y fiable. La puerta volvió a quedar a cero -Estebán mediante- y el resultado respalda los planes de un cuerpo técnico al que increíblemente algunos tratan de quitar crédito a poco que el equipo trastabille. La segunda división no es un paseo para nadie. Las victorias se venden muy caras y los encuentros son igualados en extremo: los números cantan. Ahora lo que toca es esperar la próxima batalla -el domingo en Córdoba- donde el Real Oviedo puede estar ya en disposición de ponerse definitivamente a soñar.



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