lunes, 30 de noviembre de 2015

CÓRDOBA CF-REAL OVIEDO, 2-1. Crónica.

 
Córdoba   Real Oviedo
41% Posesión del balón 59%
3 Tiros a puerta 4
3 Tiros fuera 5
3 Saques de esquina 7
6 Fueras de juego 1
4 Tarjetas Amarillas 3
0 Tarjetas Rojas 0
13 Faltas 14


El Real Oviedo desaprovechó una ocasión idónea para dar un golpe de autoestima y autoridad sobre la mesa y de paso encaramarse a lo más alto de la clasificaciòn para entrar definitivamente en la lista de los equipos realmente aspirantes al ascenso. Los males del conjunto de Sergio Egea se reprodujeron nuevamente en el Nuevo Arcángel. Una salida de vestuarios sin convencimiento, ni mordiente propició que el Córdoba -un buen equipo- consiguiese embocar dos goles las dos primeras veces que rondó el área de Esteban. Por otro lado, las lagunas defensivas de los azules se hicieron patentes en ambos goles cordobesistas. Luego esos dos pecados capitales pesaron como una losa a lo largo del partido y fueron ya imposibles de redimir.

En el primero de los tantos andaluces, tras un saque de banda y varios rechaces llega la pelota en el lateral del área grande a Fidel, zurdo cerrado, quien con cierta facilidad se interna en el área y así, sin tener que eludir ninguna entrada, se va perfilando hacia su lado bueno hasta que su golpeo acaba en las redes de Esteban tras un desafortunado rebote. Iban 5 minutos.

El segundo tanto fue la ejemplificación de lo que no hay que hacer con la presión. Xisco recibe en tres cuartos completamente solo, se gira, otea el horizonte con total tranquilidad, busca el pase más propicio y lo ejecuta sin que nadie, en ningún momento, le haga siquiera sombra. El mano a mano del delantero de turno contra Esteban no puede siempre ser ganado por el guardameta y así, en 15 minutos, con dos ocasiones aparentemente evitables, el partido se ponía 2 a 0. Un lastre.

Luego, es cierto, el equipo se fue arriba, luchó, bregó, jugó y pudo -y seguramente debió- haber alcanzado el empate, sobre todo en una segunda mitad completamente dominada. Pero dando las facilidades descritas no siempre se puede esperar obtener resultados positivos. En la primera parte la defensa parecía estar 5 metros por detras de lo que hubiese sido necesario para dificultar las acciones de los jugadores de Oltra. Los mediocentros, además, terminaban formando un continuo con los centrales y laterales con lo que a espaldas de Toché y Koné cuando acudían a presionar a los defensas rivales quedaba siempre un gran espacio libre en el que maniobraban los jugadores andaluces a sus anchas. Erice, no sabemos muy bien por que, pareció en muchas fases del partido ser el lateral izquierdo azul, tanto teniendo la pelota los oviedistas como estando en posición defensiva. Y cuando llegó la heroica Cervero estaba en casa, viendo el partido por televisión.

El equipo sigue en su línea, compite bien, crea ocasiones, hace goles, pero -y en el pero está todo-  en determinados momentos, sobre todo en los inicios de los encuentros, los automatismos fallan: parte del equipo avanza en la presión, mientras otra parte queda rezagada, aculada -¿temerosa?- y llega tarde lo que facilita los movimientos del adversario, los cuales, como ya es notorio, suelen aprovechar estas deferencias. En suma, quizá falta cierta contundencia defensiva en ocasiones. El juego del Oviedo se refleja en su clasificación: está cerca, pero le falta un paso para conseguir lo que todos los oviedistas, el cuerpo técnico y plantilla desean. Ese paso se dará sin duda: hay mimbres y hay tiempo para ello. Lo único que no puede faltar es la tranquilidad. Se ha perdido una buena oportunidad, pero es más que probable que haya otras.


Twitter: @ricardo9467