domingo, 25 de octubre de 2015

SD PONFERRADINA-REAL OVIEDO. CRÓNICA



El Oviedo salió a El Toralín y realizó una primera media hora de gran juego con dominio, ocasiones, solvencia defensiva y gol. Los azules maniataban a los bercianos y eran dueños del encuentro con gran autoridad. Todo parecía estar saliendo a pedir de boca y Egea parecía estar ya cerca de dar con la tecla definitiva de esta temporada, pero la segunda división no admite ni las relajaciones ni los despistes -que de todo hubo- y la Ponferradina, en dos zarpazos consentidos, igualó primero y luego se adelantó en el marcador haciendo baldío todo el esfuerzo, el juego y el dominio del Real Oviedo a lo largo de casi toda la primera parte. Algunos de los males del equipo volvían a aparecer: una sangrante endeblez defensiva y toscos errores defensivos que facilitan mucho la labor a los equipos rivales que suelen sancionar con goles estas deferencias. El Oviedo se iba a la caseta con la sensación de haber jugado -quizá- los mejores minutos de la temporada, pero por detrás en el tanteador y eso, tras además haberse adelantado con justicia, es pecado más que grave en la Liga Adelante.

En los segundos 45 minutos, con un equipo local muy crecido por la remontada, el partido fue un continuo toma y daca por parte y parte. Se marcaron tres goles más en los últimos 15 minutos, pero ya antes los leoneses habían puesto a prueba la cruceta de la meta de Esteban y al propio guardameta avilesino, quien respondió con el acierto acostumbrado. También el Oviedo gozó de ocasiones nítidas para marcar -especialmente por medio de Hervías-, pero no fue posible concretarlas por la falta de puntería de los azules. En el correcalles postrero, la Ponferradina aprovechó los huecos dejados por los azules para sentenciar el marcador a falta de 15 minutos para el final. Un nuevo penalti marcado también por Susaeta puso algo de pimienta durante algunos minutos, pero una contra veloz de los locales clavaba definitivamente la puntilla al partido.

Decir que el resultado no es justo es impropio: en el fútbol, como ya he consignado alguna vez, los goles no se merecen, se marcan. El encuentro ha sido un fiel reflejo de las virtudes y los defectos del equipo en este primer cuarto de temporada. El Oviedo jugó a ratos muy bien, marcó dos goles y pudo hacer alguno más a la vista de las oportunidades creadas, pero es muy difícil puntuar fuera de casa si en tu mejor momento y estando por delante en el marcador permites resucitar al rival y que este, casi sin esfuerzo y merced a concesiones propias, remonte un partido en un puñado de minutos. Es inviable progresar en esta liga cuando eres el segundo equipo más goleado (17) y llevas más del doble de goles encajados que el actual líder de la tabla (7). Los males del equipo son muy evidentes para todos por lo que sin duda el cuadro técnico estará tratando de poner freno a la hemorragia de goles que cada semana cae sobre Esteban. Estamos seguros de que lo conseguirán.


Twitter: @ricardo9467